Raúl Masa / Madrid.
En la madrugada del domingo recibí un mensaje de un viejo amigo que era muy explícito: “Escribe algo en SHDC sobre Undiano Mallenco”. Lo cierto es que siempre he sido reticente a pensar y definir este lugar como un Blog. Sobre todo, de cara a la expresión de las opiniones personales. Y sí, pese a estar con el latiguillo de blogspot y ser deudores de la gracia eterna de blogger, me gusta que esto sea denominado como un “pequeño medio digital”. En tal caso, habría que cuidar las opiniones personales y que esto no fuera ni el palco ni la tribuna de nadie.
¡Pero al carajo! Haciéndome eco de las palabras de mi buen amigo -quien por cierto es otro Raúl- voy a escribir sobre como puso su granito Undiano Mallenco para que el clásico de ayer fuera de esos que no dejan indiferente a nadie.
Hay gente que sostiene, mantiene y se encabezona en que el fútbol debe vivir libre, y que sus esencias, creadas en la mitología de los Peles, Eusebios, Puskas y compañía, no debe ser anillada por las nuevas tecnologías. Pero es concebible el penalti de libro que se tragó anoche el señor colegiado. Si se entiende que Piqué, en su viaje a la continua metrosexualización a la que se aproxima, quiera experimentar cómo son unos pectorales firmes como los de CR9, pero de ahí a una clara obstrucción en un uno para uno en la esquina del área.
Pero en el recorrido de esta no esencialización del momento al estilo norteamericano, nos encontramos con una mano de Messi que se mide con dos raseros. Primero la de amonestar a Albiol, y después expulsar al futuro cedido al Castellón Sergio Busquets. Ah, claro, que no es lo mismo amonestar a unos que a otros.
Aunque prefiero centrarme en lo que antes he llamado esencialización del momento, o como los americanos son capaces de parar el tiempo. En Europa hemos adoptado que el fútbol debe ser libre, como un corcel por el campo, con sus crines al aire, y ese galopar podenco que recuerda a la mismísima Elle McPherson desfilando por Milán. Nada de ataduras, y sobre todo, nada de mencionar que se usen cámaras… Sshhhh, esto que no lo oigan los talibanes del fútbol, que sino, anoche el equipo todopoderoso, sí, el de modelo de cantera, cantera ucraniana y sus 25 millones por Chigrinsky, más que seguro que no hubiera ganado.
Al final no explico qué es la esencialización del momento… pues eso es… cuando en la novena entrada de un partido de béisbol entre los Yankees y los Cardinals, el bateador se coloca en su sitio y espera a que lancen la pelota… o cuando Kobe se eleva en el aire a falta de un segundo y emerge la verdadera "mano de Dios"… pero claro, todo eso tiene de bueno que si el colegiado de turno se equivoca, cogen el video, lo revisan y no ganan los que no lo merecen.
No blasfemaré más sobre la actuación de corte pésimo que tuvo el bien peinado de Undiano. Y ya que estamos en una absoluta personalización… quiero añadir que: Marcelo no vuelvas a Madrid, quédate haciendo de Rey Mago en el Ikea de Hospitalet, Pellegrini… tú eres tonto y en tu casa lo saben, por eso tu mujer quiso que fueras entrenador, para que dirigiera ella los asuntos domésticos, porque contigo pierden la casa. Y Gago… bueno, no jugaste, pero eres tan malo que estigmas a todo el equipo.
En la madrugada del domingo recibí un mensaje de un viejo amigo que era muy explícito: “Escribe algo en SHDC sobre Undiano Mallenco”. Lo cierto es que siempre he sido reticente a pensar y definir este lugar como un Blog. Sobre todo, de cara a la expresión de las opiniones personales. Y sí, pese a estar con el latiguillo de blogspot y ser deudores de la gracia eterna de blogger, me gusta que esto sea denominado como un “pequeño medio digital”. En tal caso, habría que cuidar las opiniones personales y que esto no fuera ni el palco ni la tribuna de nadie.¡Pero al carajo! Haciéndome eco de las palabras de mi buen amigo -quien por cierto es otro Raúl- voy a escribir sobre como puso su granito Undiano Mallenco para que el clásico de ayer fuera de esos que no dejan indiferente a nadie.
Hay gente que sostiene, mantiene y se encabezona en que el fútbol debe vivir libre, y que sus esencias, creadas en la mitología de los Peles, Eusebios, Puskas y compañía, no debe ser anillada por las nuevas tecnologías. Pero es concebible el penalti de libro que se tragó anoche el señor colegiado. Si se entiende que Piqué, en su viaje a la continua metrosexualización a la que se aproxima, quiera experimentar cómo son unos pectorales firmes como los de CR9, pero de ahí a una clara obstrucción en un uno para uno en la esquina del área.
Pero en el recorrido de esta no esencialización del momento al estilo norteamericano, nos encontramos con una mano de Messi que se mide con dos raseros. Primero la de amonestar a Albiol, y después expulsar al futuro cedido al Castellón Sergio Busquets. Ah, claro, que no es lo mismo amonestar a unos que a otros.
Aunque prefiero centrarme en lo que antes he llamado esencialización del momento, o como los americanos son capaces de parar el tiempo. En Europa hemos adoptado que el fútbol debe ser libre, como un corcel por el campo, con sus crines al aire, y ese galopar podenco que recuerda a la mismísima Elle McPherson desfilando por Milán. Nada de ataduras, y sobre todo, nada de mencionar que se usen cámaras… Sshhhh, esto que no lo oigan los talibanes del fútbol, que sino, anoche el equipo todopoderoso, sí, el de modelo de cantera, cantera ucraniana y sus 25 millones por Chigrinsky, más que seguro que no hubiera ganado.Al final no explico qué es la esencialización del momento… pues eso es… cuando en la novena entrada de un partido de béisbol entre los Yankees y los Cardinals, el bateador se coloca en su sitio y espera a que lancen la pelota… o cuando Kobe se eleva en el aire a falta de un segundo y emerge la verdadera "mano de Dios"… pero claro, todo eso tiene de bueno que si el colegiado de turno se equivoca, cogen el video, lo revisan y no ganan los que no lo merecen.
No blasfemaré más sobre la actuación de corte pésimo que tuvo el bien peinado de Undiano. Y ya que estamos en una absoluta personalización… quiero añadir que: Marcelo no vuelvas a Madrid, quédate haciendo de Rey Mago en el Ikea de Hospitalet, Pellegrini… tú eres tonto y en tu casa lo saben, por eso tu mujer quiso que fueras entrenador, para que dirigiera ella los asuntos domésticos, porque contigo pierden la casa. Y Gago… bueno, no jugaste, pero eres tan malo que estigmas a todo el equipo.



























