Días como hoy, sitios como Sin Hora de Cierre tienen aún más sentido. Hoy, martes 24 de enero, se celebra San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, profesión tan agradecida como precaria. Si consigues subirte a la gran ola, ya sea porque tienes padrino o muchísima suerte, gritarás a los cuatro vientos que es la profesión más bonita del mundo y que estás orgulloso cada día de lo que haces.
Si por el contrario no tienes enchufe, apellidos, y la suerte nunca he estado de tu lado, serás de esos millones de periodistas que salen a la luz cuando se levante una piedra para buscar candidatos a una beca (con perdón) de mierda con la que te exploten 25 horas al día y a cambio de una miseria para que la que ni siquiera hacen falta billetes con los que pagar, basta con un montón de calderilla.
Lo sé, la llave del cambio la tenemos nosotros, pero como siempre va a haber alguien que no se suba al tren de la protesta y esté dispuesto a soportar esas penurias por la ilusión de dedicarse a lo que realmente le gusta, entiendo que nunca darán al periodismo los elementos necesarios para proveerla de la dignidad que se merece.
Por eso deben existir sitios como Sin Hora de Cierre, un lugar donde jóvenes que tienen un título que acredita que son periodistas, o no, donde personas que tienen distinta formación e intereses en la vida dispares, tienen un objetivo común: sentir que la comunicación, la buena comunicación, es uno de los motores de nuestra vida.
Así que, gracias y felicidades, o felicidades y gracias, a Raúl Masa y todo el equipo de SHDC, por tener la genial idea de crear un lugar como éste y por darme la oportunidad de regar cada día que leo estos artículos la planta de mi insignificante sueño de ser periodista. Felicidades a todos mis compañeros de Facultad que por aquí andan, a aquellos que formáis parte de esta gran familia aunque no nos hayamos visto jamás.
Y sobre todo, gracias y felicidades a aquellos que se dedican oficialmente o no a esta profesión y hacen posible mostrar a los demás que el periodismo bueno, el de verdad, es posible. Porque a los que alguna vez tuvimos un sueño nos recuerdan, en nuestro disfraz de camareros, dependientes, barrenderos o, con suerte, funcionarios, que el PERIODISMO, así con mayúsculas, aunque no lo veas, existe.
El stand de Israel en FITUR ha apostado en esta ocasión por reforzar su atractivo como destino para los creyentes pero paradójicamente su capital, Tel Aviv, se ha convertido en un punto muy llamativo para el turismo LGTB, es decir, homosexual y transexual.
Hace unos meses el Ministerio de Turismo de Israel anunciaba que ponía en marcha una Oficina específica para gestionar el turismo religioso que llegaba al país. Para que se hagan una idea, el 65% de los turistas que visitan el país van por cuestiones religiosas. De esta manera Israel quiere hacerse fuerte en este ámbito. Para ello desde el stand en Fitur nos han explicado una serie de rutas muy aconsejables para los creyentes.
“En este 2012 abrimos de manera especial la ruta ‘The Gospel Trail’ o ‘El sendero del evangelio’”, nos explica una de las responsables. El sendero cuenta de alrededor 65 kilómetros que se recorren en 4 días a pie o en bici. “La ruta va desde la ciudad de Nazaret hasta la localidad de Capernaum e invita al viajero a vivir en primera persona hechos bíblicos”, nos explican.
Esta es la ruta por excelencia que ofrece Israel a todos aquellos interesados en la cultura religiosa del país. Sin embargo, cada vez entra con más fuerza el turismo LGTB aunque solamente en la ciudad de Tel Aviv. “Es el único sitio de Oriente Medio que va a comenzar a fomentar este tipo de turismo”, comenta la responsable. De hecho, la capital de Israel cuenta con su propio día del Orgullo Gay y cada vez tiene más presencia en la ciudad.
Incluso, la responsable del stand apuntaba el gran gancho, para el turismo LGTB procedente de España, que supusieron las declaraciones del presentador de ‘Sálvame’, Jorge Javier Vázquez sobre la maravillosa experiencia que había vivido en Israel. Para este 2012 pretende atraer una gran cantidad de turistas ya que se celebra ‘El año del Arte’. “Se fomentará la danza, la arquitectura y toda la artesanía”, apunta. Aunque es cierto que destinos como el Mar Muerto siguen siendo las principales atracciones del país de Oriente Medio.
Finales de invierno 2008, antesala de una primavera demoledora. En Estados Unidos, en el Kodak Theatre, se celebra la octogésima edición de los premios Oscar, la gala tiene un aliciente.
Este año es especial, como han vaticinado todas las apuestas, Javier Bardem es premiado como mejor actor de reparto. Un hito histórico para el cine español, convertido en estrella, nuestro actor más internacional rueda con los directores más influyentes del mundo, le llueven las ofertas, la industria de hollywood se lo rifa...
Está en la cresta en la ola. Cuando Bardem sube al escenario a recoger el premio, visiblemente nervioso y emocionado, sorprende a todos los asistentes afirmando: "Mamá, esto es para ti, para tus abuelos, para tus padres, Rafael y Matilde, esto es por los cómicos de España que han traído como tú la dignidad y el orgullo a nuestro oficio. Esto es para España y para todos vosotros".
Durante la guerra, y tras la misma, el éxodo de intelectuales en España fue masivo. Aquellos que no se exiliaron acabaron entre rejas, por sus ideas políticas. Artistas de la talla de Buñuel, Alberti, Dalí o Picasso firmaban sus obras en el extranjero y eran reconocidos artistas en cada campo.
Fue una nueva generación de profesionales: actores, directores, guionistas, etc., la que surgió de entre la pobreza y la censura que reinaba en el panorama creativo español. Mención especial merecen los directores, Berlanga, Bardem o José María Forqué. El guionista Azcona. Los actores de entre los que destacaron el gran Pepe Isbert, insustituible en tantas películas como 'Bienvenido Mister Marshall' o 'El verdugo'. José luis López Vázquez, Gracita Morales, Alfredo Landa, Manuel Alexandre, Agustín González, Rafaela Aparicio, Paco Rabal, Fernando Fernán-Gómez, Gila, en fin, la lista sería extensísima.
Detrás de cada uno de los nombres ahora expuestos, encontramos una sonrisa, un recuerdo ya pasado, pero no tan lejano. Un recuerdo amable, de unos interpretes minusvalorados por la opinión pública. Unos profesionales que hicieron de su oficio su modo de vida, para entretener y distraer en aquellos sainetes populares. Hombres hechos así mismos, forjados en miseria y el horror de la Guerra Civil. Actores y profesionales que devolvieron el prestigio perdido al oficio del actor, que tan estoicamente defendieron en cada una de sus películas. Prestigio que perdieron, con el paso del tiempo, gracias al aperturismo y los cambios sociales, éstos a costa de relegar al ostracismo a aquellas películas de la España franquista, aquellas que no valían la pena, hechas con escasos medios, pero derrochando el ingenio y talento de una generación hoy olvidada.
Javier Bardem, en "su" momento, cuando la cream de la cream le está reconociendo su buen trabajo, en el teatro del cine ante los artistas más reconocidos, se acuerda de aquellos "pequeños actores" que trabajaban por 5 pesetas y ponían toda su ilusión y sobretodo su buen hacer, en conseguir una sonrisa, en mostrar una cara amable a un espectador deprimido y agotado del día a día.
No se puede decir más, hay que elogiar la actitud del Javier Bardem, encontrar nuestro pasado, admitirlo como propio para poder aprender de él, admirarlo en su justa medida e intentar cerrar todas las heridas y prejuicios que aun hoy tenemos abiertos.
Hace unos días andaba por Alicante. De momento escuché ese estruendo de un motor y pasó por mi lado un Lamborghini, o un algo parecido al coche de Batman. Era también negro. Lo primero que pensé es dónde coño estaba la tan manida crisis cuando alguien viaja en tales lujos. Y no quedó ahí la cosa.
Me dio por abrir los ojos y observar con detenimiento cada uno de los coches de la habitual circulación. Mercedes, Audis, Bemeúves, algún que otro Jaguar, otros tantos todoterreno de alta gama. Cavilé algunos cálculos y no me salieron las cuentas. Sería la zona, sería mi subjetividad de observación, pero eran muchos en tan poco tiempo.
Me acosté esa noche con el runrún de la cantidad de coches de lujo que había visto mezclado con la noticia de aquel mendigo que murió congelado, pese a que los servicios sociales le insistían en que durmiera a refugio. Salió un cura en declaraciones afirmando que el malogrado “decía que la calle era su casa y que allí moriría”. Se notaba en el clérigo un fondo de alegría, de pensar que el mendigo hizo lo que quiso hasta su última consecuencia, lejos del habitual “irá al infierno por no hacer caso de los emisarios de Dios”, que sería lo normal.
Esa noche soñé que al despertar estaba forrado. Entraba al garaje de un amplio chalet y tenía varios coches de lujo para elegir. No estaba el Lamborghini. Tenía dudas para elegir y, pensando, bajaba la mirada y me encontraba vestido como un harapiento, probablemente como el señor que falleció en su banco del parque. Muy mala sensación.
Las noticias de la mañana siguiente eran parecidas a las de cada día. Que si la prima de riesgo (que ya es hermana de todos), que si los recortes, que si en nuevo gobierno, que si el anterior. La tijera llega a los impuestos y a los funcionarios. “Ahora sí, cuando tocas el pan de cada día de las personas, es cuando van a saltar”, dijo un compañero en la redacción. ¿Verdaderamente, en España, se levantará la sociedad más allá de lo que intentó el ya olvidado 15-M?
Desde entonces, intento fijarme en los coches más destartalados, en los mendigos de los parques y en las noticias de millonarios que gastan su dinero en grandes lujos, a ver si, al hacer lo contrario de aquel día, se me va la mala sensación. Pero que va, no hay manera. Debe ser distinto el camino de la realidad a lo onírico que al revés, como cuando teníamos el sueño de viajar todos el Lamborghini, hace unos años, y nos despertamos de frío.
Cada una de las veces que la economía europea ha dado señales de levantar cabeza una agencia de calificación de riesgo ha rebajado la nota de algunos de sus países. Si bien comenzábamos la semana con una subasta de deuda que había colocado el doble de la cantidad inicial prevista, la acabamos con una rebaja de la calificación a media Europa que viene acompañada de una amenaza intrínseca: “O se reforma la ley laboral o se bajará otro escalón”.
Si analizamos esa frase encontraremos que la reforma del mercado de trabajo va a ir en contra de los derechos de los trabajadores. Para saber esto sólo hay que fijarse en el carácter neoconservador de quien lo afirma. Sigo sin entender los vínculos directos que tiene el mercado de trabajo con la deuda soberana para basar una amenaza financiera en un detalle tan lejano, más habiendo políticas fiscales y luchas contra el fraude que probablemente ataquen a la raíz del problema mucho mejor que el mero hecho de castigar a los pocos trabajadores que quedan en este desierto económico que es España.
Si acaso podría entender que una subida generalizada de salarios podría aumentar una base fiscal de la que extraer un mayor número de impuestos, pero de la última reforma laboral deberíamos haber aprendido que mermar los derechos de los trabajadores no hace crecer el nivel de empleo, sino putear a los pocos que pueden mantener su trabajo.
Casualidad o no, las agencias de calificación de riesgo, muy criticadas por muchos organismos e incluso por algún que otro premio Nobel, han tomado el mando de la actualidad y están deseando hundir Europa. Sino no se explica la incoherencia de sus actos, las amenazas diarias y el hecho de no haber producido mella aparente en la deuda soberana de los países con mayor nivel de deuda. Probablemente si se metiera con ellos la agencia acabaría extinta.
Nos queda la tranquilidad de saber que S&P otorgó la triple A a Lehman Brothers hasta el mes antes de que se precipitara al vacío en un solo día. Si aquella vez se equivocó, como tantas otras, puede que todo lo que está pasando se acabe mañana. Todo dependerá de dónde centren el negocio los tiburones de la deuda.
A día de hoy lo único que sabemos es que con la compra de deuda española el BCE ha obtenido beneficios por más de mil millones de euros y nosotros les seguimos dando las gracias a diario por ayudarnos a salir del agujero. Mundo insólito éste.
Desde su entrada en Operación Triunfo, Gisela ha experimentado un gran cambio en su vida aunque el balance es positivo, su última experiencia ha sido poner música a la película infantil 'Copito de nieve'.
Como buena barcelonesa Gisela se ha tomado este último trabajo como algo muy especial. "Ha sido una experiencia muy gratificante, para mi trabajar pensando en los niños es una maravilla, y asociarlo a la imagen de Copito es un acierto", nos cuenta. Además, gracias a este proyecto se ha estrenado como compositora, todo un reto en su carrera musical.
Ya es común verla en películas para niños. De hecho, se estrenó en Operación Triunfo cuando fue elegida para poder interpretar la banda sonora de 'Peter pan: regreso al país de nunca jamás' en 2002. Y desde entonces ha ido conformando su camino, una trayectoria que según define ha sido "dura y bonita". "Cada proyecto es un reto, y cada reto un enfoque y una energía especial", explica.
Uno de ellos fue representar a Andorra en Eurovisión en 2008 y la cantante ha querido tener unas palabras para la que será la próxima voz española en el famoso concurso, Pastora Soler. "Es una gran artista y una gran persona, le deseo de todo corazón que tenga mucha suerte", comenta Gisela.
Pero Gisela también está luchando por hacerse un hueco como solista. Su último álbum 'Pensando en ti' salió a la venta hace unos meses. "La acogida del público ha sido fantástica. Hemos superado las 10.000 copias vendidas, y personalmente para mí es un éxito", declara.
Ahora echa la vista atrás y le cuesta valorar toda su evolución desde que entro en la academia, "es muy complicado hacer una valoración", pero se muestra optimista. Con futuros proyectos en la mente no quiere revelarnos cuáles son, aunque si nos deja una pista "estoy inmersa en temas infantiles y televisivos y hasta ahí puedo leer".