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24 de enero de 2011

Huele a ajo, Deivid

Eneas G. Ferri.
Ilustración: Ernesto Gomis.
Una vieja gloria de nuestro papel couché, Victoria Beckham, decía que no le gustaba España porque olía a ajo. No es que sea devoto de la 'Spice', pero algo de razón tenía, hay que reconocérselo.

Desde aquellas declaraciones, son muchas las veces que paseando por la calle he degustado el sabor mediterráneo. Raro es el plato que no lleve un ajito entre sus ingredientes y más en las cocinas típicas de bar. Después llega el olor a “fritanga” que descubre el mal funcionamiento del extractor de humos. Una vez acumulados todos, huele a España, porque aunque estemos muy acostumbrados, tras unos días fuera del país, a la vuelta se reconoce esa identidad. A veces, un poco de empatía no viene mal. Piensen en la pobre Victoria, con su respingona naricita acostumbrada a los mejores y más caros perfumes, que vaya paseando por la calle y de los bares le suelten tales guantazos de olores de mesa mediterránea. Claro, la pobre se agobia.

No estaría mal volver a ver a Beckham jugar en España. Un caballero siempre en los terrenos de juego. Pero todavía mejor sería que volviera Vicky a recorrer las tiendas, ya saben, para apaciguar un poco la crisis. Quizás con la Ley Antitabaco, no costaría demasiado convencerla. Ahora sólo habría que engañarla diciéndole que las discotecas no huelen a humo de tabaco, ni a fritanga, ni a ajo. Además, como la gente fuma en la calle, la acumulación de fumadores a las puertas de los bares haría de barrera para que los olores saliesen de donde no les corresponde estar y ella podría pasear tranquila.

Una vez convencida la 'Spice', faltaría convencer a otra mucha gente para evitar cargar la respingoneidad nasal de la señora de Beckham. Porque, pese a que no huela a ajo, empiezan a salir otros olores. ¿Han pasado por la puerta del servicio de una discoteca? ¿Han gozado del rastro hediondo del borracho de 110 kilos? ¿Han visto caer a la mujer o el hombre de sus sueños por un ligero hilo que sube de su sobaco de ninfa o Adonis? Y lo que es peor. ¿Saben la cantidad de flatulencias que se perdían entre el humo del tabaco y ahora luchan por sobrevivir entre la multitud?

Se han dado casos de salas de baile de pensionistas que han acabado danzando una balada como si sonase Ximo Bayo, ya saben, para despejar el ambiente. Lo siento mucho Victoria, pero yo prefería oler a ajo.

5 de noviembre de 2010

Normal el revuelo

Eneas G. Ferri.
Imagen: Ernesto Gomis.
Azuzado por un texto de SHDC publicado bajo la firma de Soriano me pongo a pensar en los ensayos. 'El ensayo, una manera de pensar', se titulaba. Sin embargo igual cabría matizar un detallito. El otro día oí algo que me llamó la atención en la radio: “el que no habla bien demuestra que no piensa con claridad”. El género del ensayo se trata de escribir, por tanto habría que pensar bien, en caso de necesitarlo, decirlo, y posteriormente expresarlo por escrito.

Así se crean cosas como SHDC, El Mundo, Marca e incluso Intereconomía. Pensando, hablando y escribiendo, aunque a veces no lo parezca. Total, que recuerdo un libro que leí de Amin Maalouf, recientemente galardonado con el 'Príncipe de Asturias de las letras'. Se ve que el tío es muy bueno porque había un revuelo a las puertas del teatro Campoamor que nunca se había dado. El libro se titula 'Las identidades que matan', y evidentemente, es un ensayo. Recuerdo que lo leí y pensé “la virgen, no me enterado de nada” y sin embargo en el examen del libro, que venía recomendado en la asignatura de Llengua Valenciana, lo clavé. Lo había entendido de cabo a rabo, me lo había metido en la mollera eso fue porque no me creía la mitad de lo que en él se decía, ya que al fin y al cabo era sólo una manera de pensar.

El tío decía que era de una nacionalidad de nacimiento, otra de donde se crió y otra donde había desarrollado su intelecto, véase: libanés, egipcio (en colegio francés) y francés. Entonces me planteé una cosa: ¿yo qué soy? Mi primera respuesta, claro está fue “gilipollas”, ya que dentro de mi cabeza existe una lucha eterna y existencial entre el “gilipolles i el espabilao”. El espabilao se adelantó en la respuesta. Reflexioné un rato más acallando a los dos y me dije: “a ver, mi padre de sangre andaluza, mi madre, alcoyana”. Jamás diría alicantina o valenciana. Quien no conoce a un alcoyano no sabe que los alcoyanos le dan por culo al chovinismo francés y luego le explican como se llega a ser alcoyano y por qué jamás él lo será. Bueno, que mi abuelo nació en Francia y nadie diría que no es alcoyano. Esto lo repienso otro día.

Después pensé en la forma de pensar de mis profesores en el colegio. Allí, por suerte, había de todo. En el instituto ya sólo había una forma de pensar (por eso leer a Maalouf). En las dos universidades que he estado, más formas de pensar, y finalmente, en las empresas donde he trabajado. ¿Debería establecer cual es mi identidad en base a lo que me gusta de cada sitio donde he recogido vivencias? ¿Debería recordar las mierdas de cada lugar para evitarlas y hacerme la identidad sólo de lo limpio? ¿Debería hacer caso al gilipollas, al espabilao, o una vez a cada uno y ser el Hamlet del siglo XXI? Y la pregunta más importante que me asalta: ¿qué coño hago viendo anuncios de las elecciones catalanas en Cuatro? Normal el revuelo a las puertas del teatro Campoamor.

22 de julio de 2010

Tampoco había jaulas

Eneas G. Ferri / Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis.

Ayer acabé de leer un libro. En una de sus últimas escenas, el protagonista debía traicionar a su amada para estar plenamente curado de ella. Para ello le torturan. Los malos habían descubierto su fobia a las ratas y para conseguir la traición idean algo así como una jaula bastante grande con un buen número de ratas hambrientas comunicada a través de un pasillo enrejado directamente a la cara del prota.

Es una escena agobiante cuando se describe la ansiedad de las ratas porque les abran la jaula y la puertecilla que les separa del protagonista está punto de abrirse. Si eso sucede, se lanzaran y le comerán la cara estando vivo. “A veces se abren paso por las mejillas para comerse la lengua primero”, decía el torturador. Cuando acabé el libro, no diré si se lo comen o no, era algo tarde y me costó dormir. En un momento de ensoñación, me vino a la mente un compañero que suele decir ante los
casos de corrupción de la zona: “si es que el Levante es un nido de ratas”.

Tras esta idea, no sé si soñando o no, pensé algo así como una cárcel en la que estaban en las celdas Camps, Fabra, Ripoll, Matas, Millet, ‘el Bigotes’ y unos cuantos más. Todos nombres de corrupción. Por los pasillos pasaban familias pobres, de las que pasan hambre pese a haber trabajado toda la vida. Gentes a las que de verdad ha afectado la crisis. Los enjaulados les gritaban, con los ojos desorbitados y salivando abundantemente, “¡Cuando salgamos os dejamos en bolas! ¡Lo que robamos antes no es nada!”.

En fin, tras esto, me dio la risa. Finalmente me dormí pensando en otra cosa. No sé si me estoy acostumbrando a la corrupción y al raterismo institucional, pero me desperté a la mañana siguiente un poco sobresaltado. Me picaban las mejillas y tenía la lengua adormecida y dolida. El sabor de la saliva era normal, no había sangre. Miré alrededor y tampoco había jaulas. Menos mal.

10 de mayo de 2010

El Cómic de Barcelona

Ernesto Gomis / Barcelona.

Tras cuatro intensos días en los que dibujantes, profesionales del cómic y la ilustración, frikies de diversa calaña y curiosos en general han poblado el palacio 8 de la Fira de Barcelona, se da por concluida la edición de un evento que no hace sino crecer exponencialmente cada año.

A caballo entre mercadillo, sala de exposiciones, local comercial y centro de muy diversas actividades,
el 28º Salón Internacional del Cómic de Barcelona deja un sabor de boca y una idea muy concretas: el Noveno Arte está vivo y participativo en nuestra sociedad... si peca de algún defecto es de su escasa visibilidad y reconocimiento por parte de un público masivo. Ya no es un "valor emergente" que amenaza con introducirse en muchos de los ámbitos de la vida cultural sino que ya lleva ya años haciéndolo. La cuestión que nos deja el Salón es, ¿cuál es su realidad y su futuro?

Su realidad es evidente: lo cierto es que el cómic, como tal, está muy vivo, y su relación con diferentes ámbitos culturales y de entretenimiento como el cine, los videojuegos o la música es cada vez mayor. Tanto es así que este año podíamos ver exposiciones que testimoniaban la relación entre estos campos aparentemente tan distintos: el cine y el comic, con exposiciones de originales de obras como "Jonnah Hex", "Iron Man" o "Los Perdedores", cuyas adaptaciones al cine son cuestión de tiempo (salvo en el caso de Iron Man); los videojuegos, con portadas originales de Azpiri para juegos de Amstrad y la música, con una doble exposición: una de vinilos realizados por profesionales del cómic y la ilustración como
Hugo Pratt, Frank Frazzetta o Richard Corben y otra de comics con temática centrada en la música, como el multipremiado 'Jazz Maynard' de Roger Ibáñez.

En cuanto a su futuro, el Salón nos dio importantes argumentos como para debatir sobre él mediante dos bombazos informativos: la apertura del Museo del Cómic y la Ilustración de Cataluña en Badalona y la inauguración de la empresa Koomic, la primera tienda de cómic digital en España. El Museo, como comprenderán, supone un paso fundamental para la consolidación de la historieta a los ojos de todos los públicos como un medio perfectamente válido y cuya ambición es la de ser considerado con la misma validez de otros vehículos de información y entretenimiento, como el cine o la literatura (cuya retroalimentación es una realidad desde hace décadas, hay que añadir). Respecto a
Koomic, abre las fronteras a posibles futuras maneras de disfrutar del cómic gracias a nuevos formatos digitales: ¿puede el formato papel desaparecer para dejar paso al disfrute del cómic mediante ordenadores, Ipads, etc.? Sólo el tiempo lo podrá decir.

Obviamente, como todos los años, el Salón nos ofrecía la oportunidad de asistir a las clases magistrales de profesionales del sector como Jeff Smith, Gene Ha, Salvador Larroca o el grandísimio Moebius; de recibir firmas de algunos de nuestros autores de cómic favoritos (los omnipresentes Ibáñez y Jan, los dibujantes de "El Jueves", míticos dibujantes de superhéroes americanos como Pasqual Ferry o el ya mencionado Larroca...); de comprar gangas y auténticas rarezas a precios realmente bajos en los diferentes stands o de asistir a charlas y mesas redondas donde se debatían temas sobre la actualidad del mundo de la historieta, entre otras muchas cosas. Por otra parte, son de visita obligada los diferentes stands de fanzines, entre los que destacan originales y arriesgadas apuestas como
Fetiche o Adobo, los diferentes talleres de cómic y graffitis para todos los públicos, así como los divertidos combates de dibujantes (actividades estas dos últimas, además de las clases magistrales, organizadas por la Escola Joso de Cómic y Artes Visuales).

En definitiva, el Salón supone cada año un grito al aire que asevera no ya que el cómic vaya a convertirse en algo importante para la sociedad, sino que ya lo es, y que sólo falta convencer y animar a niños, jóvenes y adultos a que lean historietas y disfruten de la magia de tan maravilloso medio.

8 de abril de 2010

¿Alguien tiene fuego?

Eneas G. Ferri / Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis.

El otro día entró el fotógrafo algo acelerado a la redacción. Con una media sonrisa, entre orgullosa y alterada, se quitó el casco casi al tiempo que se sentaba en la silla y dejaba la cámara sobre la mesa.

-¡Vaya tinglado me he encontrado! Un “colgao”, que se ha encerrado en su coche en la puerta de un parking con dos cócteles molotov. Decía que el dueño del parking le debía tres cientos mil euros y que o se los pagaba, o se prendía fuego él y el puñetero parking.

Varios de la redacción nos metimos de cabeza en su ordenador para ver las fotografías. En efecto, las fotos eran muy buenas. La policía y los bomberos emplearon la palabra, como buenos negociadores. Pero al parecer, el hombre decía que perdía el coche y la casa embargados como no cobrara. Y la mujer y la niña detrás. El negocio lingüístico con las autoridades no prosperó.

En ese momento, permítanme ser sincero, pensé “fijo que la policía le da un mechero”. Pero no, optaron por una buena opción. En un momento de descuido rompieron el cristal del copiloto y le endosaron tal manguerazo al pobre hombre que casi vuelcan el coche. Evidentemente, el arma quedó neutralizada. Sólo quedo hablar un poco más y sacarlo del coche.

Me pregunto qué sabrá, esconderá, reservará, tendrá y/o habrá prometido Jaume Matas, para haber conseguido un préstamo de
TRES MILLONES de euros del Banco de Valencia. La entidad bancaria afirma que es una transacción más, un “crédito puente” que espera cobrar en poco tiempo, y que ha sido concedida “tanto por la antigüedad como cliente como, sobre todo, por las garantías reales y personales que se le han ofrecido".

Esta noche cuando me acueste, sonreiré y para intentar dormir, recordaré al fotógrafo entrando a la redacción, “un colgao, que no puede pagar el préstamo que pidió para no entrar a la cárcel por ser un maldito corrupto y se ha encerrado en el Banco de Valencia con dos cócteles molotov de cinco litros cada uno…” ¿Alguien tiene fuego? Sonrían. Buenas noches.

18 de febrero de 2010

Díscolos pasen al aseo

Eneas G. Ferri / Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis.

Recuerdo un profesor que tuve, hace ya algunos años, en la ESO, de los que recuerdas por vivir lo que enseñaba, por ser didáctico y a la vez educador y por imponer su potestad, sin que se la diera ningún gobierno.

El amigo Miguel, así se llamaba, si le tenía que decir tonto a la puñetera cara a un alumno, era porque sucedían dos cosas: una, lo merecía y por eso el tonto lo asumía, dos, lo decía de buenas formas, con una sonrisa y le llegaba al tonto donde debía llegar.

En una de éstas, nos contó la historia de un profesor que no pudo aguantar los nervios ante un alumno, llamémoslo díscolo, y le soltó una bofetada. Ante padre, alumno y profesor, el juez dictaminó la multa de 100.000 pesetas por la bofetada. En ese momento el profesor, serenamente se dirigió al juez, sacó la cartera y de ella doscientas mil pesetas, y dijo: “por cien mil pelas la hostia, toma esto que le cae otra”.

Otro profesor, éste en la localidad alicantina de Monforte del Cid,
ha sido multado con 20 días de inhabilitación por poner una foto de Alejandro Font de Mora, conseller de Educación de Camps, al revés. Éste, el señor Fountain of Blackberry (es que los del PP se traducen los nombres en petit comité, como hacía Richie Coast), es el que ha impuesto la EpC en inglés, con dos profes, mientras la bolsa de profesores de valenciano está vacía porque ha inventado una especie de título inexistente, para evitar licenciados en Filología Catalana. Como si en Andalucía no pudiese dar castellano un madrileño por no tener acento, ¡pisha!. Todo esto, lo olvidaba, con generaciones que entran y salen tras sus años pertinentes de escolarización en barracones prefabricados. Años y años de acumulación, no un error puntual.

En definitiva, por 20 días de inhabilitación, permítanme, la fotografía del susodicho debería estar del revés en todos los colegios. Y si me permiten también, en los aseos, por si algún díscolo, sea alumno o profesor al estilo Miguel, se atreve a cagar encima.


6 de febrero de 2010

Terry: padre y capitán

Eneas G. Ferri / Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis.

Había sido nombrado padre del año. Es, mejor dicho, el actual padre del año en Inglaterra. Cuando fue a recoger el prestigioso galardón, en sus declaraciones de agradecimiento, John Terry dijo: “Cambio pañales. Sólo soy un padre normal”. Es verdad, y tan normal.

Ustedes, ávidos de información, sabrán que el central del Chelsea ha sido descubierto por ponerle los cuernos a su mujer con la mujer de un ex compañero de equipo y de selección. Ahora, por un échame allá esos tocamientos, peligra su brazalete en la selección inglesa, su participación en el mundial y se barajan trescientas consecuencias de federaciones y clubes, como el suyo. Además de peligrar, por supuesto, su matrimonio.

Otra de éstas, recordarán, fue la del tigre del golf, Woods, que en efecto, se marcó, parece ser, dieciocho o más ‘hoyos’. Éste también era reconocido como padre y marido ejemplar. Su matrimonio con una rubia australiana y sus retoños formaban una familia modelo. El deportista mejor pagado del mundo, superándose año tras año en sus logros y sobre todo padre y esposo feliz. Pues eso, al descubrirse el pastel, hostia con el coche, agresión de su esposa con un palo de golf (que duele más, porque ofende), la suegra en el hospital y contratos rotos, muchos y valiosos.

Pero el mejor caso es el de la primera dama de Irlanda. Esta sí que era una fiera. Una mujerona de cincuenta y tantos, con un joven de 19 que la dejó porque “le asustaba su fogosidad”. Dicen que la reina, además de serlo, ha de parecerlo. Esta parecía más bien la reina del despiporre.

Como he dicho antes, sin ironía, Terry es un padre normal. Y Woods y la fogosa. Los cuernos, infidelidades y tocamientos impuros son algo normal en las comunidades de vecinos de cualquiera. Por eso Terry seguirá siendo capitán y seguirá cambiando pañales. Pero que no haga las dos cosas a la vez, a ver si “aún” lo mancha de mierda.


20 de enero de 2010

Día triste de variable G

Eneas G. Ferri / Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis

Me levanté el lunes muy cansado. No dormí mal, pero empalmé turno de trabajo de fin de semana acabando tarde y madrugón de cambio de turno el lunes. Era de noche al mirar por la ventana para ver si llovía, pero sólo amenazaba. Puse la radio para tomar el café como cada día a la hora de las noticias más importantes de cada comunidad. Lo suelo escuchar, pero ese día cambié de emisora, quería escuchar algo alegre, acabé el café sin encontrar nada bueno. Me fui a trabajar. Trabajar empieza por J.

De camino, la humedad y el frío se me metieron en la cara, y sobre todo en la espalda. Con el rostro engarrotado, saludé con una sonrisa constreñida a la señora de la limpieza. Siempre sonríe y pregunta qué tal sincera. Ese día no, apenas levantó la cabeza. No hice caso. Empecé a trabajar mientras leía los periódicos pero seguía queriendo encontrarme con algo alegre, espontáneo, que me hiciera sonreír. Hoy es un día muy triste, pensé, porque encontré en cada cabecera Haití, que empieza por H.

Al día siguiente, mis sospechas se confirmaron. Según un estudio de un tal Cliff Arnal, un cálculo matemático con variables como “tiempo desde las últimas vacaciones pasadas” (variable T), “lejanía de la próxima paga” (Q), “deudas de la cuesta de enero” (D) y “el día de la semana” (E) llevaban al fenómeno conocido como
Blue Monday o ‘día más triste del año’. Creí que no era culpa mía la tristeza y me alegré, pero al ver que había caído el domingo 17 y que el estudio era encargado por empresas para evitar el absentismo laboral, me volví a entristecer.

Poco más tarde me dí cuenta de la mierda de estudio que era e intenté calcular el dinero invertido en él. Quise que ese dinero fuera a Haití, o al país donde sucederá la próxima catástrofe para que se actúe antes de, y no después, como se ha hecho. Me jodí el martes también, igual que el lunes ‘blue’, y pensé en la letra de la variable que puede desencadenar un estudio tal. Empieza por G, de gilipollas.

8 de enero de 2010

Tres puntos al 2010

Eneas G. Ferri / Alcoi
Ernerso Gomis: Ilustración

Tres puntos. Ganó el Atlético de Madrid la última jornada en el último minuto. Una liga se decide muchas veces por esos puntos que ganas o pierdes en los últimos instantes de un partido. Como la vida misma. Remate de cabeza, gol, y a correr como un “poseso” arengando a las masas que minutos antes le silbaban. Así es la vida y el fútbol, un gol o una decisión en el último minuto, y gloria o fracaso.

Tres puntos más. Nada más acabar el partido, cambié de canal y TVE echaba 'La pasión Turca', sin publicidad, creo. Una película recordada sobre todo por los múltiples encontronazos (porque eso ‘encuentros’ no son) que tiene Ana Belén con un turco. En ese momento la protagonista se quitaba un vestido y besaba al turco. Éste, la giró, la apoyó en una fuente, y le hizo una ‘guarrerida otomana’ en toda regla. El rostro de la actriz y cantante estaba entre el dolor y el placer. En esto, una voz de fondo dijo: “El Atlético habrá ganado, pero los tres puntos se los dan a ésta”.

Otros tres puntos. Al rato de la exquisita ocurrencia, cuando el dolor de costillas de la risa mermó, recordé a un sobrino pequeño me vino a contar un chiste emocionado: - Dice Jaimito: “Mamá, ¿me puedo tirar un pedo como el de la semana pasada?, y le responde su madre, “espera que te quiten los tres puntos que te dieron en el culo, so marrano”.

Evidentemente, el chiste me lo sabía, pero me reí durante bastante tiempo al ver otro de la estirpe que pasaba por el chiste, y al pensar en como había pasado al segundo escalafón sin darme cuenta, el de escuchar y reír no por el contenido, sino por el contingente.

La llegada del nuevo año y nueva década también, prepara, como siempre, muchos puntos en el aire. La economía seguirá tirándose pedos y volviéndose a desgarrar el culo una y otra vez pese a que todo el mundo le llame “so marrana”. Los políticos seguirán apoyándonos en las fuentes para agujerearnos hasta quedar secos al estilo otomano. Pese a todo, la vida seguirá con fracasos y victorias, con alegrías y penas, con dichas y desdichas. Pero sobre todo con goles, pedos y otoman@s que nos alegren la vida. Tres puntos para el 2010.

27 de noviembre de 2009

Y en medio: yo

Eneas G. Ferri / Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis.

De momento, la aparente calma, hace que no se sienta como otras veces. Sin embargo, algo en el ambiente huele, más que a podrido, a la pólvora justo antes de ser encendida. Se encenderá, no se preocupen. Vayan cogiendo los utensilios, calculen donde será el lugar de reunión, todo el mundo sabe la hora.

Los diez euros que quedaron del fin de semana pasado buscan un destino en cada uno de los sentidos. El oído se alimentará de sonidos estridentes que saldrán de bocinas, explosiones controladas de petardos, “aplaudidores” inflados al borde de reventar con toda la capacidad pulmonar posible. El gusto, se empachará de ganchitos, cerveza, palomitas, pelotazos, cacahuetes, doritos, cualquier cosa que no alimente y que sea sabrosa. El olfato aspirará el aroma a pacholí de las bufandas, guardadas durante le invierno, que serán aireadas, con la mayor fiereza que el brazo joven, viejo, fuerte, débil, humano e incluso animal, pueda dar de sí. La vista se invadirá de colores antagónicos, “limpios y blancos que no empañan” frente a los antagónicos azul del cielo y rojo del infierno. El tacto, sentirá el calor del hielo y el frío del fuego, sin saber donde empieza uno y acaba el otro. Sentirá la victoria o la humillación.

No hay más destino, esta semana toca, como cuando se alinean las estrellas, el cielo los reúne para formar la mayor de las constelaciones posible, la que se ve desde cada país, desde cada ciudad, desde cada casa, cada bar, cada rincón. Negros que viven como blancos, blancos que corren como negros, pequeños que son gigantes, gigantes que miden el césped al milímetro, veloces que lo hacen lento, lentos que por un día son veloces. Amigos que se odian, enemigos que se aman, polacos que hablan catalán en Salamanca y Nueva York, vikingos que surcan el Guadalquivir y el Amazonas. Canteras que valen millones, millones para llenar canteras. Miles de personas que ganan, miles que pierden. Medio mundo sonríe, medio llora. Cielo o Tierra. Yin o Yang. Sí o no.

Y en medio, yo, el balón. Quiero empezar a rodar. Llega el clásico.

21 de noviembre de 2009

Con diez cañones por banda (ancha)

Eneas G. Ferri /Alcoi.
Ilustración: Ernesto Gomis.

Una noche de fiesta, de esas que por circunstancias acabas recordando por los años de los años, acabamos un amigo y yo recitando la Canción del pirata, encaramado él a uno de esos columpios modernos que tenía forma de barco, mientras yo le lanzaba, a modo de ataque, objetos. Estábamos borrachos, jugábamos a los piratas y ambos recitábamos: “con diez cañones por banda”… No se le puede poner puertas a la imaginación.

Por suerte, el caso Alakrana se ha solucionado con un fardo de billetes -veinte presas hemos hecho a despecho del inglés-, menos mal, pero en el fondo, supongo que a muchos les gustaría estar en un barco somalí. Fuera de la ley -mi ley, la fuerza y el viento-. Libres -mi única patria, la mar-. Negociando con los occidentales bajo sus reglas -han rendido sus pendones cien naciones a mis pies-. Un grupo de enclenques -y va el capitán pirata- de un país sin gobierno, que pone en jaque a toda la política de países desarrollados -el rugir de mis cañones-.

La esencia del piraterismo, desde sus orígenes, es la búsqueda de la puerta de atrás. Hay un sistema establecido, con sus reglas, sus formas de actuar, su control. Pero al margen de ese status quo, hay formas de actuar, reglas y controles que sólo son alcanzables por la puerta de atrás. Y ya se sabe, no se le pueden poner puertas la mar, tampoco.

A todo esto leo que el Times cobrará, a partir de esta primavera, por ver sus contenidos en Internet. No es el primer periódico importante que lo hace, pero volvemos a querer cambiar el sistema en pro la maximización de beneficios. Puertas y más puertas, en este caso al océano de este siglo: la red.

Al igual que me alegro, en el fondo, de que piratas del caribe (somalí) pongan contra las cuerdas a los gobiernos de grandes países, espero que sea más pronto que tarde cuando se asalte la Red por la puerta de atrás.

- Amigo gafapasta, coge tu Mac y piensa, carga tu ADSL y dispara. Los kalashnikov somalíes ya suenan. “Con diez cañones por banda (ancha)”...

7 de noviembre de 2009

Exanguinotransfusión

Eneas G. Ferri / Alcoi.
* Ilustración: Ernesto Gomis.

Este tecnicismo médico nombra la base de todas las historias de vampiros. Se trata de un procedimiento mediante el cual el paciente cambia gran parte de su sangre. Se suele utilizar en determinadas enfermedades de neonatos cuando no pueden realizar algunas funciones orgánicas. Los vampiros se mantienen jóvenes hasta la eternidad porque viven de la sangre de los demás.

Mick Jagger, vocalista de los 'Rolling Stones', no es un vampiro pero se empieza a sospechar que lo sea. El artista cada equis tiempo se hace, por lo privado, claro está, una exanguino de estas con sangre de jóvenes para renovarse por dentro y mantenerse joven (¿hasta la eternidad?) por fuera. Como José Coronado con los bifidus pero con caché.

Un par de noticias, como el par de colmillos de todo buen vampiro, muerden los cuellos de los ciudadanos en diferentes regiones de España para, entiéndase ahora por metáfora y no por símil, “chuparles la sangre”. Por un lado la lucha abierta por el poder en la presidencia de Caja Madrid y por otro la polémica en el Levante por la posible fusión de la CAM y Bancaja. Mucha sangre.

Pero lo más llamativo de todo, no es en sí que se produzcan estas luchas, sino quien se implica en ellas. Entidades semiprivadas, como las cajas de ahorros, llevan a que los políticos disputen quien meten de su parte para poder sacar tajada. Populares de Madrid contra los estatales. Campistas contra alicantinistas de Ripoll. Toda una guerra. Lo llamativo es que el cliente, que es el que tiene su sangre en el banco, no se ponga las manos a la cabeza la ver que entidades que deberían ser independientes y, en todo caso, supeditadas a los gobiernos por el bien de todos, son regidas por y para los gobernantes. Los vampiros ya no atacan al cuello en un callejón oscuro, sino que montan sucursales en cada barrio para que lleves tu cuello, recién duchado y perfumado, para que te muerdan. Se mezcla lo privado y lo público sin corte, para utilizar lo de todos, y nadie se pregunta si algo falla.

Si me ofrecieran poder hacerme una exanguinotrasfusión al día, para intentar ser el primero en vivir eternamente diría que no. ¿Para seguir viendo lo que hay? Mejor dos bífidus y a cagar.


30 de octubre de 2009

¿Qué coño es un bote?

Eneas G. Ferri / Alcoi
Ilustración: Ernesto Gomis


Parece ser, aunque no estoy seguro, que sigue habiendo sociedades salvajes en el mundo. Parece ser, creo, que hay tribus por África y por Latinoamérica que viven sin contacto con el mundo evolucionado. Para estos primitivos grupos, Cristóbal Colón no ha descubierto a América. Ni siquiera en 1980, como dijo la representante española en un certamen de belleza latinoamericano. Menos mal que es bella. Preciosa, vamos.

Otra prueba de esto es 'Gran Hermano'. Han metido a una familia de indígenas de Papúa Nueva Guinea en el programa (lo de “nueva” es para nosotros, porque ellos llevan desde siempre allí). Pasarán una semana en la casa. Según he visto de refilón, entraron en calzoncillos y ya los visten, los maquillan, y les hacen decir gilipolleces con acento pijo, como todo buen individuo occidentalizado.

Entre estas noticias, veo un trozo de un reportaje, ciertamente interesante, sobre un periodista que ha pasado un tiempo con una tribu del Amazonas y ha realizado una exposición de fotografía. Pese a las instantáneas, decía que hubo una frase que resume todo lo vivido. Le preguntó al indígena si no se sentía raro al vivir en su mundo basado en el cuidado de la naturaleza. El hombre le respondió:

-“¿El raro no serás tú? Que no puedes beber de tu río”.

Ahora el río se llama bote. Beber del río es lo mismo que chupar del bote, porque al igual que el lenguaje, las sociedades cambian. Para los políticos, cuidar del río es tener un buen bote del que chupar, se llame aborto, Gürtel, Garzón o Catalunya (con enye de España). Seguro que Mercedes Milá, además de no dejarles fumar, se lo explica a los guineanos. Seguro que los guineanos lo entienden y muy probablemente la miss “Cristóbal Colón” no. Lo malo será explicarle al señor de la tribu que el río se acaba porque hay que llenar muchos botes, y éste pregunte: ¿Qué coño es un bote?

22 de octubre de 2009

Mosca, moscardón y cojoneros

Eneas G. Ferri / Alcoi.
* Ilustración: Ernesto Gomis.


Una mosca es un insecto alado, díptero, muy común y molesto… y tal”, según la RAE. Todos sabemos lo que es una mosca. Sin embargo, este concepto tiene una gran carga metafórica. Además, según las desinencias que se empleen, su significado metafórico es muy variable. Incluso dentro de la misma desinencia, al utilizar un superlativo, no es lo mismo ser un moscón que un moscardón. La diferencia es que uno busca el amor, y el otro sólo darte por culo (siguiendo con las metáforas).

Tampoco es lo mismo ser una mosca que una mosquita muerta, ni estar simplemente muerta. Una mosca sería Eduardo Zaplana. Aquel hombre que sin ser negro era más oscuro que Hussein Obama y que es sabido que prevaricó, entró a la alcaldía de Benidorm mediante una moción de censura con una tránsfuga socialista y recalificó terrenos para Terra Mítica enriqueciéndose él y sus amigos. Pero sin embargo, se cuidó las espaldas y nada salió a la luz demasiado. La mosquita muerta sería Francisco Camps. Una vez pillado el tinglado, ha puesto carita de bobo y ha echado al tonto de turno, Ricardo Costa, que será simplemente la muerta, sin más. Hasta aquí el femenino y el femenino diminutivo.

Ahora los masculinos. Un moscardón sería Jose María Aznar. Se nota que ama a su partido, que no puede separarse de aquello que fue, y pretende estar aún por ahí, más bien molestando que ayudando. Pero siempre revoloteando una buena mierda, haya sido cagada en Afganistán, el País Vasco, Azores o en Génova 13 para ver donde puede coger un cachito y sentirse por unos momentos otra vez el adalid del abdominator. El moscón, como habíamos dicho, es el que hace las mismas acciones pero con pretensiones amorosas (anales o no): Silvio Berlusconi.

El mosquito (diminutivo) es el último método
anti-botellón. Se trata de un aparato que emite un sonido, como un zumbido, que sólo los escuchan los menores de 25 años, aproximadamente. Se empiezan a escuchar quejas porque no discrimina a los niños y puede molestar. Además, es molesto pero soportable, y nada soporta más que un joven ebrio intentando ligar en un botellón. Otra medida fallida, seguirán los botellones.

Quizás usted no se haya dado cuenta o no coincida, pero a mí me parece, una vez releo este escrito, que la polisemia del concepto de mosca, sea de un género u otro, diminutivo o superlativo, lleva a las mismas perífrasis: “ser cojonero/a” o “tocar los cojones”. Esto creo que no lo dice así la RAE, y tal.

8 de octubre de 2009

Suspiros de España

Eneas G. Ferri / Alcoi.
*Ilustración: Ernesto Gomis.

Tantísimas almas habrá revuelto este pasodoble por el mundo. Tantísimos corazones habrán vuelto por unos instantes a la patria perdida en el exilio con los acordes de esta canción. Incluso muchos habrán recordado, al son de este suspiro, por donde quería meter Rubianes a esa España “una y grande” que aún se defiende, pese a haber conseguido ser libre.

Una canción de Sabina, en uno de esos discos extraños grabados en directo, empieza con este pasodoble, precisamente para introducir Adivina, adivinanza, una canción dedicada al caudillo Franco (que murió en el lecho, como decía siempre aquél). También, en Soldados de Salamina, hay un momento que une a las dos Españas, cuando el soldado en medio del patio de la cárcel, bajo la lluvia, baila con el fusil entonando la canción mentada.

Con este pensamiento, con el de suspirar, me dio por imaginarme que era aquel soldado, que a día de hoy, probaba a ver a qué huele España. Se colocó el fusil y el sombrero correctamente, se irguió y suspiró profundamente pensando en la economía, pero le vino el hedor de unos cuantos millones de españoles cagándose en las colas del paro. Suspiró pensando en quién solucionaría esto, en las empresas, pero le vino el olor del dinero, o lo que es lo mismo, olor a podrido. Quizás no había suspirado en buena dirección. Se dio la vuelta y aspiró hacía los políticos, casi le desmaya el olor a corrupción. Le recordó a aquella vez que abrió el baúl en el que quedó atrapado, semanas antes, aquel gato negro.

No sé por qué, pero el soldado se me apareció de momento boqueando en el suelo embarrado de la cárcel donde estaba, mientras Zapatero, Camps, Botín, Corbacho, Ricardo Costa y algunos más, medio acuclillados, se tiraban pedos en su cara. “Sus-pedos de España”, se llama ahora la canción, perdón por el título que está anticuado.


30 de septiembre de 2009

Nos suben "los chuches"

Eneas G. Ferri / Alcoi.
*Ilustración: Ernesto Gomis.


Espero que con este mensaje no se cree alarma social. Espero que nadie piense en suicidarse y que las masas no se revelen contra el sistema. Pero sí, nos suben “los chuches”. Me la sopla que suba el IVA, me da igual que comprar el pan me cueste más cada día, no me importa. Pero que al niño que salió tan espontáneamente en el mítin de Rajoy en Andalucía (según fuentes difusas, nació tras el aborto, con píldora, de la niña de Rajoy en las elecciones) le suban los chuches, eso me mata.

Recuerdo la primera vez que me encontré algo. Fueron quinientas pesetas. Hacía poco que habían abierto el primer hipermercado de la ciudad y veníamos de comprar cosas allí para pasar la tarde. Antes los niños salían solos por las calles. No me gustó la sensación. Tenía más dinero que mis amigos juntos. Si lo compartía todo, era tonto. Si no, era egoísta. Menos mal que mi moneda no fue la única, había más alrededor porque la persona que las perdió fue dejando un rastro. Al final salió un reparto por el que quedamos todos conformes. Unos con más, otros con menos.

En ese momento, me sentí como la clase alta. Era yo el que podía elegir. Los chuches más grandes y caros, las chocolatinas que siempre evitabas por su precio. Todo. Sin embargo, pese a que mis amigos estaban conformes y ese dinero me lo había encontrado, no me sentí a gusto.

El otro día pensando, me dije: -“quizás vengan de la CEOE, a pedirme que devuelva a las clases medias y bajas ese dinero”, pero me respondí: -“no creo, ¿si le suben ahora los precios a los chuches de los niños de Rajoy, por qué me pedirían a mí ese dinero?"

Después de eso, me relajé. Evidentemente, por mucho que recuerde la infancia, por mucho que salgan niños a darle un “besi” a Rajoy o por mucho que imagine otros mundos, las clases altas, cada vez más altas y las bajas, cada vez más bajas. ¿Las medias? Preguntadle a Robin Hood, aquel que quitaba los chuches a los ricos para dárselos a los pobres.

23 de septiembre de 2009

Que use el calcetín

Eneas G. Ferri / Alcoi.
*Ilustración: Ernesto Gomis.

Shin Chan Sinosuke, el niño japonés que tan divertidos ratos ha dado al mundo a través de sus travesuras, se ha ido por el mal camino.

Al modo de Frankenstein, las prominentes cejas enternecedoras han pasado a una mirada fría y calculadora, enrojecida por el efecto de psicotrópicos, que mira amenazante a su alrededor. Ha cambiado a Nevado por un Pitbull. Quiere la Yamaha, pero el modelo de Rossi, no el barato. Un ciclomotor que le llevaría al fin del mundo, a las discotecas a piropear a las camareras de pelo rizado, a todos los parques de Kasukabe a traficar y a dar las pertinentes palizas a todo aquel que no cumple la ley. Su ley.

Su padre, tras varios meses en el paro, se ha negado a comprarla. Shin Chan, dejando de lado la sangre Sinosuke que lleva en las venas, ha subido a su habitación, ha abierto el último cajón y ha sacado el calcetín sudado de cuando escaló el Fujiyama, para azotar a su padre. "Más feo que pegarle a un padre con un calcetín sudado", recuerda una y otra vez, mientras bajas las escaleras.

El creador de Shin Chan, Yoshito Usui, falleció recientemente en Japón. En los medios dice que falleció a causa de un accidente mientras hacía senderismo, o lo que es lo mismo, se despeñó. Yo creo, y permítenme la licencia, que se suicidó. La idea de que Shin Chan, en la segunda parte de su creación, fuera un joven que agrede a su padre le rondaba por la cabeza desde que leyó un reciente estudio de la Fiscalía General del Estado, en el que se refleja un incremento de estas agresiones.

No sé si Shin Chanstein utilizará el calcetín, no sé Usui se suicidó (la policía japonesa lo ha descartado), pero que un hijo le de dos hostias a su padre es como para preocuparse. "Que use el calcetín, que use el calcetín", se repetía en la cabeza Usui mientras caminaba por el monte Arafune, hasta que la obsesión le llevó a no ver el barranco bajo sus pies (o a lanzarse para no ver el mostruo que había creado). Descanse en paz Usui, y todo padre con sinosukes por mal camino.

16 de septiembre de 2009

Broma alienígena

Eneas G. Ferri / Alcoi.
*Ilustración: Ernesto Gomis.

En el año 1938, un joven Orson Wells invadió el planeta a través de las ondas. Nadie esperaba la narración y el pánico cundió en las calles cuando desde la emisora se proclamaba la invasión alienígena de la mano de la lectura de La Guerra de los Mundos.

Pero no es la única invasión. Independence Day, Mars, Los Caraconos, muchas más. No lo sé, me da igual. Lo que importa es la actualidad. Ahora tenemos a la humana Esteban. Sí claro, Belén Esteban, que con su retoña Andreíta lucha contra el planeta Janeiro por la plácida estancia terrenal de ambas. Con la capitana Campanario conduciendo la nave de Jesulín Skywalker (que antes se llamaba Womenswalker) del planeta Janeiro, se ha aliado al Imperio del Defensor del menor para desquebrajar definitivamente a su fiel escudero y su arma más letal, Jorge Javier Vázquez y su supersónico Bote de Mermelada, en lo que se conoce como alianza Sálvame.

Como no puede ser de otra forma, esto llega a los medios y a los hogares. El humilde redactor jefe, respondió a su becario ante una pregunta semi-existencial de si un titular iba a cinco o a cuatro con un "Yo por mi hija MA - TO", con el consiguiente despiporre general en la redacción por la pronunciación nasal y la clara referencia a la humana Esteban acompañado de uno de esos instantes de silencio en el que la frase llegó a todas las parabólicas. No queda ahí la cosa. Una vez acabada la tarde en la redacción, el becario entró a formar parte de la concurrida cena familiar de cada mes donde dos primas, tres tías, una madre y una abuela, con sus cónyuges, tíos, padres, abuelo y primos, discutían ante el viaje de la nave Sálvame sobre la guerra alienígena. Una vez más a invasión alienígena sembraba el pánico en las calles.

No creo que el Defensor del menor quite la custodia a la humana Esteban por utilizar a Andreíta en televisión, al igual que creo que los argumentos esgrimidos de la utilización de la menor son correctos, ya que la utilización puede constar de gráfico, texto o mención. Aunque no venda las cuatro páginas con foto en 'Hola!!!' como hace la capitana Campanario y Skywomens (Skywalker, perdón) se pasa el día nombrando a la niña comiendo o no pollo. Espero que sirva de escarmiento a unos y otros, sobre todo porque los mayores saben que la basura no se come, y si quieren escarbar en los cubos, allá ellos, pero los niños no lo saben y pueden crecer en un planeta que no es el suyo.

Estoy seguro que si Orson Wells levantara la cabeza, pensaría: ¡joder, lo mío era una broma!

8 de septiembre de 2009

Diarrea mental

Ernesto Gomis / Alicante


20 de julio de 2009

Sin palabras

Hoy nace una nueva sección que firmará Ernesto Gomis y que intentará expresar sin apenas palabras.

Para hoy tenemos la mejor forma en la que alguno de los más de 3 millones de parados pueden pasar las vacaciones.