5 de noviembre de 2010

Normal el revuelo

Eneas G. Ferri.
Imagen: Ernesto Gomis.

Azuzado por un texto de SHDC publicado bajo la firma de Soriano me pongo a pensar en los ensayos. 'El ensayo, una manera de pensar', se titulaba. Sin embargo igual cabría matizar un detallito. El otro día oí algo que me llamó la atención en la radio: “el que no habla bien demuestra que no piensa con claridad”. El género del ensayo se trata de escribir, por tanto habría que pensar bien, en caso de necesitarlo, decirlo, y posteriormente expresarlo por escrito.

Así se crean cosas como SHDC, El Mundo, Marca e incluso Intereconomía. Pensando, hablando y escribiendo, aunque a veces no lo parezca. Total, que recuerdo un libro que leí de Amin Maalouf, recientemente galardonado con el 'Príncipe de Asturias de las letras'. Se ve que el tío es muy bueno porque había un revuelo a las puertas del teatro Campoamor que nunca se había dado. El libro se titula 'Las identidades que matan', y evidentemente, es un ensayo. Recuerdo que lo leí y pensé “la virgen, no me enterado de nada” y sin embargo en el examen del libro, que venía recomendado en la asignatura de Llengua Valenciana, lo clavé. Lo había entendido de cabo a rabo, me lo había metido en la mollera eso fue porque no me creía la mitad de lo que en él se decía, ya que al fin y al cabo era sólo una manera de pensar.

El tío decía que era de una nacionalidad de nacimiento, otra de donde se crió y otra donde había desarrollado su intelecto, véase: libanés, egipcio (en colegio francés) y francés. Entonces me planteé una cosa: ¿yo qué soy? Mi primera respuesta, claro está fue “gilipollas”, ya que dentro de mi cabeza existe una lucha eterna y existencial entre el “gilipolles i el espabilao”. El espabilao se adelantó en la respuesta. Reflexioné un rato más acallando a los dos y me dije: “a ver, mi padre de sangre andaluza, mi madre, alcoyana”. Jamás diría alicantina o valenciana. Quien no conoce a un alcoyano no sabe que los alcoyanos le dan por culo al chovinismo francés y luego le explican como se llega a ser alcoyano y por qué jamás él lo será. Bueno, que mi abuelo nació en Francia y nadie diría que no es alcoyano. Esto lo repienso otro día.

Después pensé en la forma de pensar de mis profesores en el colegio. Allí, por suerte, había de todo. En el instituto ya sólo había una forma de pensar (por eso leer a Maalouf). En las dos universidades que he estado, más formas de pensar, y finalmente, en las empresas donde he trabajado. ¿Debería establecer cual es mi identidad en base a lo que me gusta de cada sitio donde he recogido vivencias? ¿Debería recordar las mierdas de cada lugar para evitarlas y hacerme la identidad sólo de lo limpio? ¿Debería hacer caso al gilipollas, al espabilao, o una vez a cada uno y ser el Hamlet del siglo XXI? Y la pregunta más importante que me asalta: ¿qué coño hago viendo anuncios de las elecciones catalanas en Cuatro? Normal el revuelo a las puertas del teatro Campoamor.

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