29 de abril de 2011

Una de elecciones

José Ramón Martínez.
Queda menos de un mes para los comicios y por las calles no hay ambiente de elecciones. Entre procesiones, puentes, victorias coperas, fiestas y bailes, el personal se ha olvidado de que el 22 de mayo nos toca elegir las nuevas corporaciones municipales, diputaciones provinciales y muchas de las asambleas regionales. Y es que el no tener las calles, las carreteras, ni ningún elemento público inundado con los clásicos carteles la sensación electoral decae.

Aunque son inminentes, hacer predicciones sobre el resultado electoral resulta cuanto menos arriesgado, la campaña seguro que acrecentará en algunos casos y, mayoritariamente, reducirá las posiciones. Desde luego, la calamitosa gestión de la crisis por parte del Gobierno influirá mucho, será determinante. Pero no hay que olvidar el alcance de los comicios, si se ha hecho una carretera, si me han arreglado la calle o si hemos tenido unas obras interminables y perjudiciales en la esquina donde tenemos la panadería también tendrán mucho que decir.

Los sondeos pronostican una debacle socialista. Es necesario entenderlos como una tendencia y no como una certeza. Es imposible, repito, imposible que el PSOE pierda todas las regiones en juego. Los cuatro núcleos en los que se centrará la campaña nacional serán no perder los feudos autonómicos de Extremadura y Castilla-La Mancha -en favor de Cospedal- y, no menos importantes, las ciudades de Barcelona y Sevilla. Si sale derrotado en al menos dos, será un auténtico desastre. Si además de eso cae en Asturias, Aragón o pierde todas las capitales de provincia andaluzas, las cosas tendrían tintes dramáticos.

Si ciertamente lo que dicen las encuestas se produjese, la pérdida de todo poder socialista autonómico, se demostraría que el pueblo español ha retirado su confianza, de forma mayoritaria, al PSOE; el presidente del Gobierno debería disolver las Cortes y convocar una consulta electoral para otoño, pero en este país la costumbre es aferrarse al cargo.

Mi apuesta para el 22 de mayo es que Fernández Vara ganará en Extremadura y que Castilla-La Mancha seguirá siendo de Barreda, con más dudas en el segundo que en el primero. El poder socialista en las pequeñas poblaciones de las dos comunidades sigue siendo mayoritario y esos minúsculos municipios desequilibran la balanza, ya veremos. En Catalunya, el PSC desaparecerá del mapa, ojo con García Albiol en Badalona, y el cinturón rojo de Madrid será cada vez más minúsculo. Desde luego la victoria del PP será nítida, pero falta por ver la dimensión del triunfo, para saber si habrá o no partido en las generales. El cuarto domingo del quinto mes lo sabremos.

25 de abril de 2011

Solter@s (Vol. IV)

Ana Andújar.
El desgaste físico de una cita desastrosa te hace bajar las defensas, estás expuesto a toda clase de peligros. Uno de ellos, es cuando le cuentas tu terrible noche a una amiga y su forma de compasión es intentar conseguirte otra cita. Creía que el turbador relato de una noche de desenfreno que se convierte en el homenaje a 'Pesadilla en Elm Street' de las ex novias dejaba bastante claro que no tenía ganas de conocer a nadie en este siglo, pero ese argumento no puede detener a una alcahueta de la nueva era.

¿Qué por qué acepté? Eso es lo que me preguntaba mientras me depilaba. Es más, ¿por qué depilarse? En el fondo, tiene un punto de rito de vudú sureño: si no lo haces tienes bastante posibilidades de tener sexo, pero estarás todo el rato pensando en que pinchas como un rastrillo de jardín, y si lo haces, en cierto modo te dices a ti misma que la primera cita es para no ir muy rápido, mejor dormir sola esa noche… pero joder, si surge la oportunidad, que se deslicen por tus piernas como el circuito de Montecarlo.

Los datos obtenidos de mi celestina y el modus operandi de la cita dejaban claro una cosa: menos contenido psicológico, más acción. La operación se orquestaba en dos fases, la primera, nos juntaríamos las chicas a tomar copas y quejarnos de la vida, del trabajo, y de los hombres madreros (especie a extinguir), mientras nos dejábamos el pintalabios en todos los chupitos de esta sucia ciudad. En la segunda, mi amiga haría un par de llamadas con la neurona que le quedara sana y nos reuniríamos con sus compañeros de trabajo en algún lugar ruidoso, donde no se pudiera hablar de ex parejas, política exterior ni becas del Estado.

Supongo que sería demasiado obvio decir que sin saber por qué, te ves haciendo el casting para el Circo del Sol en un Ford Mondeo, probablemente el coche menos sexy que una chica puede soñar. Después de tanto tiempo sonriendo lascivamente cuando me abrían la puerta de un baño público como si fuera la carroza de Lady Di, creo que con los años he entendido que como en la cama, pocos sitios mejores para hacer acrobacias. Sí, el “polvo aquí-te-pillo” se subtitula “te-mato” porque el final puede ser trágico (o le echáis un ojo a 'Very bad things'). De acuerdo, follar de pie es genial, pero requiere tantos factores como posibles caídas estrepitosas: tu chico tiene que ser un poco He-man, la pared sin gotelé, el momento preservativo es una mezcla entre “¿me quedo colgada cual bufanda o me sujeto entre dos repisas cual Spiderman?”, todo por el mal que nos ha hecho Mickey Rourke. Hay otros que prefieren las cocinas, sin saber que Sidelstone no mide las encimeras pensando en los posibles polvos que puedas echar en ellas, así que prepárate para joderte las caderas, mientras con los pulgares de los pies apenas aciertas a llegar al suelo. Y siguiendo la ronda inmobiliaria, una vez me encontré por un loco de los cuartos de baño. Los públicos son muy eróticos, pero había que tener cuidado de dónde apoyarse no coger un tifus. Y en el de su casa, no sé cómo siempre terminaba leyendo los componentes del champú en portugués, porque el tamaño de la bañera sólo daba para un par de sacudidas traseras.

Quizás casi tenía que dar las gracias a que esto fuera un Mondeo y no una C15...

Arde París

Antonio Lucas "Lobo".
Con la iglesia hemos topado ¡Pues a quemarla!

El pasado 6 de abril prendieron fuego a la puerta principal de la parroquia de San Vicent, una de las más grandes y concurridas de Barcelona. La extrema izquierda feminista dedica la agresión a “las mujeres muertas por la moral del perdón”.

Ya saben, quemar iglesias, lo normal. Yo no entiendo nada, de verdad señores, nada de nada.
Lo dicho… no cabe un tonto más. Pienso en ese grupo de mujeres osadas, cultivadas ellas en la apología de la amazona de Cacharel y sólo siento compasión, eso sí, con la arcada de turno.

¿Pero, por qué? Mi sensación, abrumadora y desalentadora, es que una cantidad ingente de personas se ha empeñado en demostrar aquello de que el sentido común es el menos común de los sentidos. Lo están bordando. ¿No les parece a veces estar rodeados de individuos ávidos de cruzadas personales? Cruzadas estas tan mezquinas como idiotas.

Me contaron el cuento mal. Los mayores me dijeron que “los malos” eran los menos y los tontos la excepción. Mentira cochina. También me sugirieron muchas cosas sobre la izquierda y la derecha. Más mentiras. De mayor aprendes que hay gilipollas hasta en el centro. Puedes documentarte, leer, ver mundo, entonces descubres que en ambos bandos se puede elevar la intolerancia y el fanatismo hasta límites ciertamente más insoportables que insospechados.

Pero bueno, a lo que vamos, lo de San Vicent sólo ha sido el último de una serie de ataques y ofensas contra los católicos que se están recrudeciendo en los últimos meses: procesiones ateas durante la Semana Santa, obras de teatro sacrílegas, asaltos a las capillas universitarias, etcétera.

Responsables de la agresión reivindicaron los hechos en diversas páginas web como 'Indymedia' y 'Saboteamos.info', reconociendo que la noche del 22 de marzo incendiaron la puerta principal de la parroquia. En el texto publicado explican que, aunque estaba en sus planes provocar un daño material, la acción era principalmente simbólica: "La iglesia simboliza y representa la opresión histórica y actual sobre todo hacia nosotras como mujeres, decidiendo sobre nuestras mentes y nuestros cuerpos, nuestro papel y nuestros roles en esta sociedad patriarcal". Pues nada, mañana mismo podemos ir a apalear curas, ya que hace unos quinientos años una tal Santa Inquisición se las hacía pasar putas a las buenas gentes de este país. También podemos ir a la farmacia de la esquina y en los pezones del farmacéutico colgar abrigos de pana mojados hasta que sangre e implore perdón por esa patraña de la gripe A que nos metieron doblá, nuestro farmacéutico seguro que era un cabecilla de la operación.

No necesito una licenciatura en psicología para asignar un diagnóstico a las autoras de estos hechos: imbéciles. El término científico sería tontitis aguda con reducción al absurdo (eso se da en cuarto curso de carrera). Supongo que tales princesas de barrio ya serán amigas en el Facebook de las que realizaron la performance hace una semana en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid. Que quede claro que performance significa enseñar las tetas. Lo sé… si ustedes, al igual que yo, llegan a saber esto antes quizá estaríamos mucho más comprometidos con lo del teatro y lo del anticlericalismo.

El grupo de heroínas entró en la pequeña sala coreando las siguientes consignas: "Contra el Vaticano poder clitoriano" o "Menos rosarios y más bolas chinas". Dos se desnudaron de cintura para arriba y se besaron en el altar. Otras mostraron la barriga, donde se habían escrito palabras como "deseante", "bollera" o "bisexual".

A las pirómanas las puedo entender, el fuego mola, además es harto sabido que sin incendiar una iglesia una no puede ser una mujer hecha y derecha. Pero lo de las estudiantes me abruma considerablemente, derrochan ingenio ante un aforo demasiado limitado para tanto arte. Y lo más importante, si quieren enseñar sus cántaros de miel les puedo recomendar mil y un lugares mucho más adecuados que esa capilla, a la par que mucho más prácticos y aprovechables a la hora de optimizar unas tetas. Por favor, ¿ir a mostrar unos pezones para disgustar? Muéstrenlos para gustar, para que los saboreen y los aprecien, tal y como se merecen unos nobles pezones.

Niñas, déjense de pamplinas y olviden su guerra particular con una iglesia a la que no conocen, pues a ustedes simplemente les han entregado ese dragón que andaban buscando para ajusticiar, un chivo expiatorio con el que satisfacer sus ganas de reivindicación y lucha antisistema. Piensen que uno sólo debería atacar lo que conoce perfectamente, de otro modo ¿cómo no sentirse incoherente, sucio? Cavilen sobre esto.

Veo claro, cristalino, que una universidad pública no debe albergar templos de culto de religión alguna, por tanto comprendería que a partir de ahora no se construyeran, pero me parece ridículo (en cuanto a tolerancia se refiere, que quede claro) abogar de esta forma tan agresiva por su cierre en los campus donde ya existen y acogen a un cierto número de fieles, ¿pero a qué clase de gente le puede molestar que unos cuantos chavales recen cerca mientras uno estudia o lo intenta? Es el colmo de la incoherencia, individuos e individuas con estandartes de la tolerancia tatuados en el pecho escupiendo a la misma cara de esa cacareada madame tolerancia. Señores, yo estudiar, lo que es estudiar, en el campus no estudiaba, porque las cosas desagradables las hace uno en su casa, pero de ningún modo puedo imaginarme sobresaltado de indignación en la biblioteca al informarme de que a unos cuantos metros de mi sala de estudio hay unas personas rezando ¡Orando a un Dios que no conozco! ¡Convirtiendo el agua en vino! ¡Predicando el amor al prójimo! ¡Qué disparate, comer pepino y cagar tomate! ¡Qué paren! ¡Así no hay quien estudie!

Debe estar claro que las capillas desaparecerán de nuestros centros de estudio, y que así es como debe ser, pero también debería estar claro que esto no es algo de una urgencia vital, susceptible de recurrir a actos agresivos, ni mucho menos. Por mucho que el fondo sea digno las formas no deben perderse nunca. Si se critica a la iglesia por su poder y su dictadura del pecado y de la intolerancia lo mínimo que se está obligado a hacer es no caer en esos defectos que tanto odio y repulsión despiertan. ¿Atacar a los curas? ¿Procesiones ateas? (¿Más de las que hay?) ¿Quemar iglesias? No se puede combatir la oscuridad con más oscuridad, la estupidez con más estupidez, es una suma fácil, el resultado siempre es un montón de mierda aún mayor.

El mundo está loco, y lo que es peor, la gente también. Por si a algún pirómano o performancera no le ha quedado claro: no estoy a favor de la Iglesia, ni en contra, no soy tan obtuso. Estoy a favor de la tolerancia y el sentido común. Estoy en contra de la violencia, de los zafios, los imbéciles, etc. Al que no le guste, no entienda, no apruebe o desprecie lo que digo, que no se moleste en ir a quemar lobos, ya estoy muy quemado.

Crítica: Historias de Philadelphia

Rafael Bargiela.
C.K. Dexter Haven, el primer marido de Tracy Lord aparece repentinamente un día antes de la siguiente boda de Tracy en su mansión con un rico hombre de negocios. Acompañándolo vienen dos periodistas que junto a Haven forman parte de una trama para poder publicar el reportaje de la boda en una revista de cotilleos sin permiso de la familia.

No siempre todas las relaciones personales acaban bien. Amistades, amores, sociedades, ideales, labores, aficiones o vocaciones son partes de nuestras vidas expuestas a la influencia de las circunstancias, al hecho de poder salir bien o mal, independientemente de la propia actitud de las personas. A raíz de esto, todos experimentamos, con mayor o menor suerte, la tristeza y la alegría, la victoria y la derrota, la fortuna y la desdicha, la excelencia y la decadencia, por supuesto el bien y el mal, pero sobretodo y ante todo nuestra historia está marcada por nuestro balance entre el amor y el odio. Puede que incluso ángeles y demonios se hayan amado antes de odiarse. Por ello, sobre un matrimonio fracasado que acaba rompiéndose los palos de golf y a empujones tuvo que haber mucho cariño para que fuera invadido posteriormente por tanto odio.

Siguiendo este paradigma, cumpliéndose tal como tan hermosamente contaba Robert Mitchum bajo ese enigmático y sobrecogedor personaje que interpretaba en "La noche del cazador", asistimos a esta exposición en forma de comedia de las miserias de un matrimonio acabado en vísperas de una nueva boda. Basada en una obra de teatro de Philip Barry, dirigida por George Cukor y producida por Joseph Mankiewicz (casi nada) esta adorable película de ácidos y brillantes diálogos destripa poco a poco los defectos y virtudes de sus personajes, sacando a relucir sus sentimientos más profundos, describiendo perfectamente como las peleas matrimoniales se manifiestan en violencia pero nacen de la ternura, como solo las situaciones apuradas muestran nuestras sensaciones más escondidas. Y lo hace de la mano de tres de los más grandes intérpretes que puedan haber existido en la historia: Grant, Stewart y Hepburn en la plenitud de su carrera.

Es imposible no quedarse fascinado ante el magnetismo inimitable, sarcástico y burlón de Cary Grant; o deslumbrarse con la belleza en estado de gracia y el talento de Katharine Hepburn; o no sentir simpatía por ése del que uno siempre quiere ser amigo, el hombre noble por excelencia, que fue siempre James Stewart. Con cualquiera de ellos te apetecería irte de cañas. Verse atrapado por su presencia al igual que absorben la cámara no hubiera tenido precio. Pero verlos dejándose querer y odiar en esta irrepetible historia tiene aún más valor.

Esta película es la perfecta forma de comprender que nadie es perfecto, que el amor es algo terrenal y humano, y como tal tiene errores y desventajas, jamás es limpio ni puro, y por eso "acabamos buscando otras causas, otros amores; pero solo son asuntos mezquinos, amor sin compasión, y sin causas y sin amor no somos nada. Nos quedamos porque tenemos fe, nos vamos porque nos desencantamos, volvemos porque nos sentimos solos, y morimos porque es inevitable", como bien decía Jack Palance en "Los profesionales". Porque todo el mundo ha tenido que amar mucho para odiar tanto.

19 de abril de 2011

Salón Internacional del Cómic

Ernesto Gomis.
Puede que en los informativos de los últimos días no haya aparecido nada, pero lo cierto es que durante los últimos cuatro días, el palacio 8 de la Fira de Barcelona ha sido escenario de la mayor masacre zombi de los últimos tiempos… y es que la 29º edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona ha sido literalmente tomado por nuestros simpáticos amigos comecerebros.

Enmarcado en dicha estética, aprovechando el tirón comercial que está suponiendo la aparición de todo tipo de libros, cómics, películas y series que refieren esta temática, el Salón se cierra dando la sensación de que parece que el cómic goza de una salud envidiable, si bien, como todos los campos, es víctima de las circunstancias socioeconómicas y además tiene que recurrir a este tipo de artimañas comerciales para atraer a un público mayor y poder gozar así de mayores beneficios y reconocimiento. Así pues, el Salón fue el escenario de una invasión zombi a todos los niveles: exposiciones, maratones, mesas redondas e incluso el paseo constante de tres actores caracterizados como muertos vivientes que aterrorizaban a pequeños y mayores con sus andares erráticos a lo Fraga. Una moda que, si a un servidor se le permite intervenir, ya cansa.

En la crónica del pasado año hablábamos del presente y el futuro del cómic a raíz de dos noticias que se enmarcaban en la edición anterior del Salón, a saber: la creación del Museo del Cómic y la Ilustración de Cataluña en Badalona y la inauguración de la empresa Koomic, la primera tienda de cómic digital en España. Mientras que la inauguración del Museo se ha retrasado a causa de la crisis, la actuación de la segunda no ha comenzado hasta este año debido a retrasos de tipo legal y organizativo (como las asignaciones de ISBN y demás), que han impedido que Koomic haya empezado su actividad con buen pie (lo hará a partir de ahora, justo un año después, crucemos los dedos…).

Y es que, además de los muertos vivientes, el otro gran protagonista del Salón ha sido la omnipresente crisis, mentada entre los presentes como un villano cuyo nombre apenas deba ser pronunciado, que dificulta la apuesta por nuevos valores de la historieta y obliga a las editoriales a apostar por las mismas fórmulas comerciales que sabe que le van a asegurar un éxito de ventas. Lo cierto es que la edición de este año ha destacado por la escasa audiencia presente y la multitud y variedad de gangas y ofertas (más y mucho más baratas que nunca).

Por otra parte, ciñéndonos a lo que nos ocupa, el Salón continuaba con ese marcado carácter de parque temático de cuatro días donde podemos probar las últimas novedades en cuanto a videojuegos (e imitar a Punset jugando a la Nintendo DS o hacer sanamente el capullo con Kinect), gozar de exhibiciones de graffiti, asistir a talleres de aerografía o comic o probar las últimas novedades sobre juegos de mesa.

Su relación más o menos forzada con otros campos, le duela a quien le duela, es lo que permite al Salón ser tan grande y variado. Sigue siendo un espacio interesantísimo para los puristas, pero es evidente que se ve “pervertido” por los que ponen la pasta, los que cortan el bacalao en la actualidad, las dos industrias hermanadas con el cómic, a su pesar: los videojuegos y el cine.

¡Pero tranquilos, puristas y frikis absolutos del cómic! el Salón también presentaba interesantes propuestas, como las diferentes exposiciones de cómic: una con páginas originales de diferentes autores protagonizadas por gatos (aprovechando el tirón de la excelente obra española “Blacksad”), otra sobre la obra original de Tarzán, otra sobre el golpe de estado del 23-F… además de, como no, una exposición con originales de cómics de temática zombi (como, por ejemplo, de la por otra parte magnífica obra de Charlie AdlardLos Muertos Vivientes”).

Destacaría como cada año las clases magistrales de profesionales del sector impartidas por el stand de Escola Joso de Cómic y Artes Visuales, que nos permitieron recibir lecciones de grandísimos profesionales y artistas como Roger Ibáñez (dibujante de “Jazz Maynard”), Jordi Lafebre (uno de los valores españoles en alza en el mercado francobelga de cómic), R. M. Guera (artista serbio de gran recorrido que actualmente trabaja para la serie “Scalped” en la línea Vértigo de la editorial DC), Pasqual Ferry (uno de los pioneros españoles en saltar el charco y trabajar para los americanos), Charlie Adlard (dibujante, como no podía ser de otro modo, de “Los Muertos Vivientes”), Arthur de Pins (uno de los autores franceses más prolíficos de los últimos tiempos), entre otros.

Por otra parte, siempre estaba la oportunidad de conseguir firmas de algunos de nuestros autores de cómic favoritos de todos los lugares del globo (destacaban este año los inmortales Ibáñez, Jan y los dibujantes de la revista "El Jueves", Garth Ennis, Brian Azzarello, Dave Johnson, Charlie Adlard, Guarnido y Díaz Canales, David Rubín, Rubén Pellejero…). Eso sí, dependiendo del autor, conseguir un dibujo suyo (cuando no una simple firma) se convertía en una titánica tarea de héroes.

Y por añadidura, y en vista de cómo están los tiempos, los stands de fanzines, relegados a una esquina oscura y recóndita del Salón, que siempre ofrecen propuestas de mayor o menor calidad pero cuyo motor es la ilusión y las ganas de mostrar trabajos propios.

Como conclusión (no demasiado alejada de la que extraje el año pasado) habría que decir que el Salón atestigua que el cómic goza de una salud envidiable, pero siempre adscrito a otros medios que son los que ponen el dinero para permitir crecer al medio. Por tanto, las preguntas obligatorias serían: ¿es el mejor panorama posible que el cómic necesite de otros medios para poder funcionar e introducirse con éxito en nuestra sociedad como un producto normalizado como pudiera ser un libro o una película (y quitarnos de una vez por todas ese estigma)? ¿O bien necesita irremediablemente otros medios “mecenas” que le permitan vivir a su sombra? Servidor no puede responder a esas preguntas, aunque intuye la respuesta… además está empachado de tanto puñetero zombi.

18 de abril de 2011

Curiosidades del clásico en la Copa

JuanJo Ortega.
Es el tema de conversación más repetido en las últimas semanas. Madrid-Barça o Barça-Madrid según corresponda. Hoy, permítanme que me sume al coro de voces y les hable de este clásico, pero no en su versión moderna, sino en la más antigua, al menos en lo que se refiere al torneo del KO.

Y es que gracias a Eleonora Giovio y Luis Martín, redactores de El País, he descubierto muchas curiosidades respecto a los cinco enfrentamientos previos de blancos y azulgranas en la final de la Copa del Rey.

La más curiosa, sin duda, la que hace mención precisamente a la ‘Copa sin Rey’ o como señalan los plumillas la ‘Final de la República’.

Y es que la primera de las cinco veces que madridistas y catalanes se han enfrentado en la final de Copa tuvo lugar un 21de junio de 1936, apenas un mes antes de que un golpe de estado acabase con la Segunda República.

Según cuentan la crónica del Mundo Deportivo del día siguiente, el Madrid bailó al Barcelona.
Un partido histórico además porque supuso el adiós del mítico guardameta Ricardo Zamora y porque ya entonces se veía el poder de atracción de este deporte. En un estadio con aforo para 15.600 espectadores, se congregaron 20.000.

Desde entonces y hasta la fecha, Barcelona y Madrid se han cruzado en otras cuatro oportunidades en la final copera. El saldo es favorable a los primeros por 3 finales (1968, 1983 y 1990, último precedente) a dos (1936 y 1974, el año del 0-5 del Barça en el Bernabeú y que curiosamente deparó un 4-0 a favor de los blancos).

De todas formas les recomiendo la lectura del artículo publicado en EL PAÍS: La vida en cinco Copas.

17 de abril de 2011

Crítica: Poesía

Rafael Bargiela.
Mija es una simpática abuelita que cuida de su nieto debido al trabajo de su hija. A su inocente vida añadirá ahora unas clases de poesía, arte por el que se siente atraída y con ganas de practicar. Sin embargo, un duro incidente que atañe a su nieto le hará enfrentarse con la realidad del mundo.

Los coreanos no solo tienen un idioma ininteligible para nosotros o nombres realmente extraños y guturales, sino que además tienen muy buenos ejemplos de buen gusto para el cine, como ocurre en otros países asiáticos como Japón. Así, por esas lejanas tierras trabaja gente como Park Chan-Wook (con su trilogía de la venganza, de la que forma parte 'Old boy') o Bong Joon-ho ('Mother', 'Memories of murder'), ambos de gran poderío visual, o también como Kim ki Duk ('Hierro 3'), de carácter más lírico y pausado. Sólo el hecho de hacer el esfuerzo de comprobar la gramática de los nombres para escribirlos aquí, señala que deben de ser unos tíos importantes para soportar tanta molestia. A este grupo uniremos también a Lee Chang-Dong, director natural y dramático, centrado en los pequeños detalles y el ritmo lento y guisado de sus películas.

Así lo demuestra en esta 'Poesía', ganadora del mejor guión en Cannes, y con la que nos mete en carne de una anciana de vida feliz y que ahora se ve abordada por la actividad delictiva de su nieto y el advenimiento del Alzheimer. la ingenuidad de la anciana contrasta con el carácter hipócrita y egoísta de la gente que la rodea, como su propio nieto o los padres de los amigos de éste, solo interesados en zanjar sus asuntos cuanto antes. De esta forma Mija, a su avanzada edad, descubre como se mueve el mundo de la realidad, tan alejada de su alegre ideario.

La poesía le sirve a nuestra protagonista como vehículo para descubrir nuevos placeres y cambiar los parámetros que deciden cuales son aquellos lugares en los que reside la belleza del mundo. La curiosa tardía madurez de esta entrañable señora se señala como un llamamiento a la vida al borde de la muerte, una hermosa forma de despedirse antes de que el olvido devore su mente.

Cómica y sarcástica, cruel y dramática, la película se debate siempre entre esa gracia oriental y el dramatismo del tema tratado. Un trabajo fino y delicado, que te invita durante sus dos horas (quizás demasiado metraje) a explorar la vida de la mano de esta ingenua anciana.

14 de abril de 2011

Solter@s (Vol. III)

Ana Andújar.
¡Qué momentazo cuando empiezas a conectar aunque sea con las cosas que odias! Y si le añades un par de Paulaners, pues queda claro que eres igualmente un borracho que se quiere aprovechar de una chica, pero eso sí, con clase. Digamos que el chaval me estaba conquistando. Al cabo de un rato empecé a verlo como un ente individual apetecible y no como una venganza contra la sociedad con el atractivo de otro personaje que me ponía enferma. Mientras hablaba de su trabajo como diseñador gráfico, mi escáner recorría su fisonomía como un salido Terminator mira a Sarah Connor servir cafés.

Es una característica poco conocida de las mujeres: se dice que sabemos escuchar, pero lo cierto es que pasamos de lo que no nos interesa igual que los hombres, solo podemos disimular mejor y, de forma innata, guardamos datos sin darnos cuenta de lo que oímos, así que podemos mirar los pectorales mientras nos quedamos con el nombre del jefe que os putea entre semana. Además, yo ya sabía que luego iba a ser interrogada por mis amigas, necesitaba carnaza que darles, y el chico estaba bastante bien.

Presencia: alto, moreno. Carácter: carismático, simpático. Manías persecutorias: 0 (de momento). La cosa pintaba bastante bien, las cervezas relajaban el ambiente y la noche se adentraba a aquella hora en la que quizás te tengan que acompañar a casa. “¿La última?” “La penúltima, querrás decir”, y ahí certificó su amor por los bares y la mala vida. Quizás estaba ante el futuro padre de mis hijos (¿quién quiere un esperma sano si no te puede sacar a tomar algo los viernes?).

Salimos del bar acercándonos algo más de lo que lo hacíamos en clase. Mientras me encendía un cigarro en la calle, él se paró a saludar a una chica. Un cigarro después de unas cervezas, y antes de dios sabe qué, es la razón por la que el tabaco nos va a llevar al infierno: es demasiado bueno para no ser pecado. “¿Nos vamos?” le dije, y entonces allí me la encontré, justo delante de mí: la cara de tío enmarronado.

La cara de tío enmarronado es imposible de disimular: significa que tiene que lidiar con dos ideas bastante chungas en la cabeza, y eso le está jodiendo la vida porque además la cerveza le impide andar o hablar normal al mismo tiempo. “¿Estás bien?” le digo, intentado la sucia treta de tocarle suavemente. “Sí…claro. Vámonos, vámonos.” Mmmm. Huída por la puerta de atrás. ¿No podía simplemente dejarlo estar? Nooo, tenía que preguntar, todas las tías tenemos que preguntar. “¿Esa era…?” “Mi ex.” Si estabais esperando a que alguien echara un polvo esta noche, os habéis equivocado de culebrón.

Continuará...

13 de abril de 2011

Un OLÉ a tiempo

Yolanda Martínez.
Más que un estilo de música, una forma de mover el cuerpo a compás o acariciar la guitarra, el Flamenco es un modo de vida. Acepta tanto al que sabe, como al que no, enreda en sus ojos la magia de un camino y regala aire a quien se acerca entregándole el sino. Flamenco es el que lo siente, a quien le late el corazón por bulerías y lleva en la sangre lunares verdiblancos.

Un flamenco se distingue por los andares desprendíos, porque no tiene mayor riqueza que la de su arte, aunque su fortuna sólo lleve tres letras y un pecho gitano y grande.

* Amar, amando, amante... todas las formas verbales habidas y por haber caben en este primer mandamiento. El amor es la razón de existir, el oxígeno para culquiera y da igual cómo o hacía quién se manifieste: fe, cariño, pasión, lujuría... lo único importante es que entre aire en los pulmones.

- Yo no le temo a la muerte porque morir es natural, le temo más a las cuentas que a Dios le tendré que dar. ('Bulerías de La Bola'. Estrella Morente).

- Lo mismo que una veleta tu querer lo mueve el aire, el mío es como una roca, que aguanta los temporales.

- Soñé dejarte, gitana, y me desperté besando los hierros de tu ventana.

- Si te preguntan lo niegas y te haces la indiferente que tu nombre con el mío no lo empareje la gente. Niña del verde suspiro, ¿a quién le importa las cosas que te digo, ni a dónde llegan mis besos ni lo que tú haces conmigo? ('Niña del verde suspiro'. José Mercé).

La calentura de la piel y el fuego del pecho también pueden escribirse sin puntos suspensivos y a gorgotones de sangre.

- Las pagas con un desaire toditas mis atenciones, pero tendrás ocasiones de llorar gotas de sangre.

- Grande locura es negarlo, es verdad que te había querío. Grande locura era negarlo. Ay, pero tú pa' mí acabaste y así viviera cien años. ('Grande locura'. Enrique Morente).

- Te cruzaste en mi camino, reniego de haberte encontrado, pero contigo aprendí a caminar con cuidao.

* Libertad, pureza, duende... todo gira en torno al mismo palo, la soleá. La conciencia del tiempo, muy agudizada entre los flamencos, determina la bancarrota de los bienes de este mundo y una posición hasta cierto punto ascética, que se traduce por el desprecio de los ilusorios bienes terrestres y la búsqueda tan sólo del sentimiento. Vivir al límite, al filo del aire, de cara a cara con la muerte y con los pies siempre dispuestos para marcarse un camino explican la mítica frase de La Piriñaca: 'cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre'.

- Todo lo vence el amor, todo el dinero lo allana, todo lo consume el tiempo, todo la muerte lo acaba.

- Que lo dicen los refranes, todo aquel que dice yo soy es porque no tiene a nadie que le diga tú eres, su compañía es el aire. ('Fandangos naturales'. Enrique Morente).

- El hombre para ser hombre necesita tres partidas: hacer mucho, hablar poco y no alabarse en su vida.

Y las penas no se cuentan, se cantan al aire. El flamenco las mezcla con la salíba y, las que duelen, no las comparte con nadie, sino sólo con sus 'ayes' que van siempre en carne viva, desnudos de sentimiento y cargados de palabra vivida.

- A la orilla de un río yo me voy solo y aumento la corriente con lo que lloro.

* Vida y muerte, sangre con sangre. De una cultura extraordinaria, los flamencos guardan la vida en un cajita de buen metal para hacer el mejor de los sonidos. Quizás porque miran a los ojos de la muerte con la dignidad propia de lo natural, valoran, disfrutan y sienten de forma diferente. Su filosofía está llena de matices, enraizada en la tierra y repleta de verdad.

- Lo de ayer ya se pasó y lo de hoy se va pasando; mañana nadie lo ha visto: ¡mundillo, vamos andando!

- Ninguno hable mal del día hasta que la noche llegue: yo he visto mañanas tristes tener las tardes alegres.

- Las glorias de este mundo son transitorias, pues duran mientras pasan por la memoria.

*** P.D. Quizás los flamencos no tengan nada qué ver con esto, pero todos tenemos derecho a soñar cómo queremos ser ***

11 de abril de 2011

Tus riñones

Hugo Mazón.
Para ser marxista no hay carnet. No necesitas pasar un test ni una prueba de entrada y nadie será capaz de decirte que no eres marxista porque décadas de demagogia, falsos ídolos y corruptelas han dejado al marxismo a la altura del betún. Lo mismo pasa con el liberalismo. De tanto estirar su definición para garantizar su subsistencia ha llegado a un momento en el que el postmodernismo ha creado una definición propia del mismo. Definición que se ha ido premiando con premios nóveles a todos aquellos que decían lo que la banca necesitaba oír.

“El fin de las ideologías” promulgado por Daniel Bell hace cincuenta años no es nada comparado con la diatriba que tenemos a día de hoy. Si bien Zapatero proclama que lo socialista a día de hoy es donar treinta mil millones a los bancos para que estos no se hundan, la CAM solicita más de la mitad de lo que vale al papá estado para poder responder a unas demandas del propio gobierno, que quiere venderla tras aprovecharse de ella en inversiones garantizadas como “Terra Mítica”, “La Ciudad de la Luz”, etc. La ideología de hoy en definitiva es el todo vale.

Un hombre que hizo bandera con el renacimiento de los “neocon” como es Rodrigo Rato, renunció a la dirección del Fondo Monetario Internacional para regresar a España y tomar el mando de una nueva compañía llamada a acabar con el dominio estatal de las Cajas de Ahorro. Él, un político, es el elegido para guiar bajo una nueva luz el proyecto de privatización y mangoneo de los recursos estatales. Él, un economista, es el elegido para ocultar los desfases contables de las principales compañías de ahorros estatal, reconvertidas anteriormente en prestamistas y ahora en inmobiliarias.

La primera propuesta presentada por Bankia ha sido la de sacar a bolsa sólo una parte de sus activos, la parte buena, dejando la mala en un segundo plano. Quedará como un trauma en la retina de los hombres. Tal como decía Freud este fondo perverso (o banco malo) permanecerá en el subconsciente para condicionar al resto de la entidad. Pero da igual. A día de hoy lo que importa es la apariencia. De todos los psicópatas se dicen que aparentaban llevar una vida real después de que asesinaran a medio vecindario.

La intención de esta nueva entidad es captar capital internacional, por lo que si desde fuera lo ven bien bienvenido sea su dinero. Lo que no dicen es que la mitad del desfase contable de estas entidades llega directamente del capital que solicitaron en la época de bonanza económica para poder prestar a diestro y siniestro un dinero que no tenían y que ahora no pueden devolver.

Rodrigo Rato fue Ministro de Hacienda durante estos años en los que el balance contable de las entidades bancarias se desfasó a costa de hipotecar los riñones de los trabajadores por más de treinta años. Las ideologías le habrían señalado como culpable del desfase que nos condiciona a día de hoy. A él y a los cientos de directores territoriales, economistas y demás ejecutivos que no supieron parar a tiempo. Sin embargo no ha sido así. Han llamado al fontanero que provocó la avería para arreglarla y han puesto buena cara para que Europa no nos eche el puro.

Por si fuera poco han avalado con el dinero de los impuestos a las mismas entidades propietarias de tus riñones sin imponerle ninguna condición previa. De manera que España se está jugando su última carta con la reforma del sistema bancario y a la misma vez hace trampas a la vista de todos los jugadores de la mesa. Ya veremos cuánto dura el apaño en las tuberías, cuántos ases quedan en la manga y cuanto resistirán nuestros riñones entre hipotecas e impuestos. Eso sí, deberemos pagar por cuidarlos, porque con tanto dinero que se están llevando los bancos ya comienzan a oírse ecos de copago sanitario, como si hasta ahora la hubieran pagado otros.

9 de abril de 2011

Sin futuro ni presente

Rosario García.
De las cuatro ediciones digitales de periódicos de tirada nacional que consulté, sólo uno hacía hincapié en los trece detenidos el pasado jueves 7 de abril en la manifestación, en Madrid, de los “Jóvenes sin futuro”; el resto, se centraban principalmente en estos “individuos” como eje de la noticia. Y es que ya sabemos de que pie cojea la prensa en nuestro país: todo lo morboso que implique violencia, sexo y corazón es noticiable. Respetando, claro está, la parcela de la política y el fútbol, que es intocable. Pero tendré que dejar los medios a un lado (aunque aprovecho para decir que para el Telediario de La 2 fue el segundo titular de la noche) si quiero mantener mi “credibilidad” en este nuestro pequeño medio.

Miles de jóvenes (3.000 para la policía y unas decenas más para los organizadores) se manifestaron el pasado jueves en Madrid para reivindicar sus derechos y convertirlos en posibilidades; la posibilidad de conseguir un trabajo, de cotizar para poder tener una pensión cuando la edad no perdone, la de conseguir una casa a precio asequible,... Utopías que parecen tan reales en 'Cuéntame como pasó' que hasta el más extremo se replantea aquello de que “estas cosas con Franco no pasaban…”.

Y es que, señores, hemos nacido ¡en la peor época del mundo. Aquella en la que la falta de perspectiva de futuro es tan grande que hasta los jóvenes -esos malsanos que no estudian y sólo beben y beben y beben cuando Facebook les deja tiempo y se lo permite- se han tenido que dejar el botelleo para protestar en la calle contra los recortes sociales, la precariedad laboral, el paro (la tasa de paro juvenil se estima en un 43%) y un precio desorbitado de la vivienda. Porque con mi edad, mi padre, ya llevaba tres años cotizados; y el pobre, a casi sus 60 años, es funcionario (maestro de escuela, así que calculen el sueldo si empiezan a aplicársele recortes) y cabeza de familia numerosa, que no duerme por las noches pensando como vamos a sobrevivir cuando dejen de pagarle el PROA.

Y cada céntimo que gastan ahora en mis “placeres” se me clavan aún más que los que gastaron en mi educación. ¿De qué me sirve a mí tener dos carreras si en mi región (Murcia) hay que esconder bajo llave y caretas la formación para conseguir un “minicurro”?.

Por eso suscribo las palabras del manifiesto leído por los jóvenes de esta Plataforma a la que se ha apoyado también desde mi ciudad y otras muchas ciudades de España, porque no sólo estoy preocupada por mi futuro, sino que me preocupa más el presente en el que no poder sobrevivir, donde ni siquiera puedo malvivir, en el que todos los días me levanto pensando que cuantos más días tarde en encontrar un trabajo, más difícil será para mí acceder a él con años de mi CV en blanco, aunque intente engañarme pensando que los lleno con cursos del SEF. Así que no les extrañe si me doy a la bebida y me pongo sentimental, pero yo también quiero y merezco mi oportunidad.

7 de abril de 2011

Solter@s (Vol. II)

Ana Andújar.
No tenía que sorprenderme el trámite por el que tenía que pasar ahora: la crónica, la exposición de los hechos, la retransmisión del partido, es decir, la confesión de todos y cada uno de los datos que habían acontecido las siguientes noches… a mis amigas. Cuando eres fémina, existe un código no escrito por el que juras desde nacimiento contar tu vida en verso a las otras féminas que se crucen en tu camino y que demanden llamarse tus amigas.

Por eso, ahora que me encontraba en el tercer grado delante de unas cañas, no podía decir que no. Era como los desayunos de 'Sexo en Nueva York' pero sin el lunch ni los bloody marys a media mañana ni los bolsos de Loewe encima de los taburetes del café más chic de Lincoln Avenue: aquí lo que hacemos es buscar un antro donde además de unas cervezas te regalen la tapa más hipercalórica que se pueda encontrar, mientras sujetas tu Mulberry falso 100% plástico de Blanco entre los pies para evitar que te roben los 5 euros y el klínex usado que contiene. En continente es diferente, sin embargo, el contenido es el mismo: un par de horas de cotilleo, comparativas y datos vergonzosos.

Así que no había salvación. Cuando en esta ciudad se te ocurría hacer algo como pedir una cita a un tipo desconocido, tenías que dar explicaciones a la junta: era como volver a la época en la que “te enrollabas”. Aquella era una época que añoro en parte. En parte sí, porque eran momentos tiernos de hormona y maldad: como adolescente, empezabas a desarrollar la capacidad de usar tu sexualidad como arma.

Esto se traducía en que quedabas con la pandilla, algunos ibais a las máquinas recreativas, otros se tomaban un par de calimochos, realizabas tu estudio de mercado, y si salía bien (también se estilaba el modelo “pactado”, donde eran tus amigos los que negociaban con quién ibas a meterte mano) podías terminar la tarde (por entonces las 8 era la hora golfa) ENROLLÁNDOTE con el quinqui de tus amores. Y lo bueno es que no había ningún tipo de tensión: se daba por hecho (o a lo mejor eso era lo que pensabas tú y el pobre chico estaba pensando en mojar) que os ibais a pasar un par de horas de magreo inocente y muchas, muchas babas.

Una mononucleosis por entonces era casi un trofeo, por detrás de los chupetones asesinos. Es curioso cómo no te cansabas de morrearte con alguien, dale que te pego, quizás con una mano en el culo, durante tanto tiempo. Menudo calentón te llevabas a casa, imagino a aquellos niños cargados hasta los ejes, y que encima llegaban a casa y les esperan las Mama Chicho en la tele… Ahora los chiquillos, con tanta energía sexual en el ambiente, tanta serie de Antena3 con Mario Casas sudando, tanta Hanna Montana convertida en zorra country, se ven arrastrados a intentar acostarse con alguien lo antes posible. La generación ‘Física o Química’ los ha hecho creer que se puede follar en los baños del instituto como si nada… y nosotros que nos creíamos rebeldes por escondernos allí a fumar.

Divagaba yo sobre estos temas porque en un interrogatorio post-cita, surgen preguntas absurdas que se equiparan a las de aquellos días, tipo: “¿Te ha tocado las tetas?” (lo cual era de lo más golfo) y que se subdividía en la siguiente: “¿pero por fuera o por dentro?”. Qué tiempos, lo de que te tocaran las tetas “por fuera”. Tenía un punto entrañable que casi dan ganas de reivindicar.

El caso es que la cita no había ido mal, pero desde luego no tuve la suerte de que me tocaran las tetas por fuera. Sabes que una cita no ha ido mal cuando la otra parte acude a la hora indicada en el momento indicado…. y solo. No vale cuando aparece con un amigo que dice que se va enseguida. No señor, ese amigo está ahí por si hace falta una salida de emergencia, como Bonnie cuando espera a Clyde con el motor encendido: ¡atención, orco a la vista! ¡En qué cojones estaba pensando! Ese amigo/a carabina tiene que desaparecer de tu vista para que la segunda parte de una cita vaya bien. Si lo consigues, es que la otra parte contratante no es tan capullo como cabría parecer, así que ya podéis ir a tomar algo.

Luego tienes que elegir un bar neutral: fuimos a un local del centro de estilo generalista, de esos que empiezan metiendo muebles de IKEA, añaden un cuadro del Moulin Rouge, ponen un par de neones debajo de la barra y son la pesadilla de los decoradores y los epilépticos. Además, la música tenía que ser igualmente ecuánime: véase un 40 principales de fondo. Después de la tercera caña descubrimos algo en común: a mí me gustaba el britpop y a él el hardcore americano, así que los dos nos sangraban las orejas en ese lugar.

Continuará...

4 de abril de 2011

El circo de los sentidos

Rebeca Arroyo.
¿Eres de los que piensa que para soñar hay que estar dormido o de los que cree, en cambio, que los mejores sueños son los que se materializan en estado de vigilia?...

Si eres de los primeros, de los que considera que los juegos son para los niños, los mitos son para los crédulos y las quimeras para los ingenuos, te emplazo a que dirijas tus pasos a la carpa circense desplegada en el madrileño escenario de Puerta del Ángel y te dejes contagiar con la ilusión de un espejismo onírico.

Los adversarios encargados de presentar combate al pragmatismo son los integrantes de la compañía del 'Circo del Sol' con su 'Corteo', un espectáculo en el que participan los cinco sentidos. Vista y oído, por supuesto, pero también tacto, olfato y gusto, porque, al igual que en los sueños, cuando la fantasía se ve estimulada todo es posible.

Música y color; acrobacias y coreografías imposibles; romanticismo y picaresca; mito y realidad; son algunas de las armas que esgrimen los bufones, cómicos, equilibristas, bailarines y el resto de los artistas que se dan cita en la contienda.

Te preguntarás quién es el encargado de dirigir este escuadrón de leyenda. El general al frente del ejercito es un payaso que teje con los hilos de sus recuerdos, sus fantasías e ilusiones una historia, empleando como excusa su propio funeral.

El resultado es un tapiz complejo compuesto de diversos números en el que los acróbatas se valen de camas elásticas, aros, trapecios, cuerdas y, fundamentalmente, de la imaginación para convertir los trucos en magia, en el que los payasos emplean la caricatura y la ternura para que, de una sonrisa, surja una carcajada; y en el que los bailarines juegan con el cuerpo y los movimientos para alimentar el espíritu y recompensar a la sensibilidad.

Así, una vez seguido mi consejo, estás preparado para rendirte a la evidencia, ya que, ¿qué es la vida? : "Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son...” Así la dibuja Calderón de la Barca y así la representan los artistas del Circo del Sol.

3 de abril de 2011

De la cama a la guerra

Paula Lax.
¡Vaya mes! ¡Japón, ETA, Sortu, Libia, Costa de Marfil…! Creo que podríamos hacer una encuesta semanal en SHDC para que nuestros fieles lectores elijan el tema que podríamos tratar los colaboradores. Sería bastante interesante. Ana Andújar, por ejemplo, siempre me dice entre cañas: “tú hablando de política internacional y yo de culos y tetas”, pero, ¿por qué no podemos hablar de los culos y tetas de la política internacional?

Bueno, hasta que el capo Masa acepte mi proposición de la encuesta me toca elegir a mí, así que me voy a quedar con… -redoble de tambores- ¡Costa de Marfil! El más reciente de los conflictos africanos se da en un país en el que las personas declaran estar más que hartos de guerra. Los que tengáis buena memoria recordaréis que hasta 2007 este país estaba sumergido en una guerra civil que había comenzado unos cinco años antes por un intento de golpe de Estado que dividiría el país en dos. El conflicto acabó con la unión de los dos bandos para formar el gobierno del país.

Ahora, el país está muy cerca de iniciar otra guerra civil, ¿el motivo? Pues el de siempre, el poder. Laurent Gbagbo, actual presidente (no sabemos si electo, en funciones o de chiste), y Alassane Ouattara, se disputan la presidencia tras las elecciones de noviembre de 2010 en las que las acusaciones de fraude y pucherazo volaron de un lado a otro. Las instituciones del Estado aún no se han puesto de acuerdo sobre quién ganó, pero nosotros, occidentales, sí. Tenemos claro que Ouattara es el dueño legítimo del “trono” porque sabemos contar mejor que en Costa de Marfil, y punto.

Yo, como soy de letras, no quiero liarme con los números, pero sí reflexionar sobre esa forma de aferrarse al poder. El señor Gbagbo se ha encaramado en su castillo, al igual que han hecho en estos últimos meses unos viejos conocidos: Ben Ali, Mubarak y Gadafi – a este último sólo le faltó llamar “nenazas” a sus ciudadanos para que se tiraran a la calle a defenderle dando un discurso que sólo podía ser fruto del mejor costo del mundo-, dejando que sus gentes se maten entre ellos.

¿Qué tendrá el poder que les vuelve locos? Algunos pensarán que es por la pasta, pero a gente como Gadadi o Ben Ali, les sobra, gobiernen o no. ¿Será la conocida erótica? Y aquí es donde mi compañera Anita A. podría hablar de las tetas y culos de la política internacional. Yo lo espero con impaciencia.