Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas

15 de enero de 2011

Miguel Ríos ha muerto... en 1977

JuanJo Ortega.
¿Asusté a algún fan? Pido mil disculpas. No era mi intención; pero bueno, hasta cierto punto no se me molesten que la cosa pudo ser mucho peor. ¿Y si no llego a añadir lo de “... en 1977’?

Porque algo así vivió José Ramón Pardo, un veterano periodista musical, que leyó el nombre del cantante español en el libro ‘Obituario del rock’.

Según contaba días atrás Nieves Concostrina, hablando de falsas necrológicas, en su sección ‘Polvo Eres’; el origen del error fue que los autores de aquel libro habían leído un reportaje de una revista española titulado ‘Ha muerto Mike Ríos’ y no se percataron que se referían a que el artista había decidido cambiar de nombre artístico adoptando el castellanizado Miguel.

Por ello, le añadieron a esa particular lista para disgusto de algún que otro seguidor que quizás llegó a pensar que aquel libro no erraba.

Pero casi más gracioso fue el caso de Mark Twain. Primero porque resulta que el propio escritor, en su etapa periodística, ya había dado él mismo por muerto a un sujeto que seguía vivito y coleando. En aquella ocasión, Twain rectificó su error escribiendo días después el nombre del ‘fallecido’ en la sección de nacimientos.

Pero lo mejor es cuando un periódico anunció su muerte. Según comentaba Nieves Concostrina, el escritor replicó diciendo que la noticia de su muerte, además de enormemente exagerada, sólo era una primicia prematura que el tiempo terminaría convirtiendo en realidad.

Sin lugar a dudas, un hombre con sentido del humor.

23 de diciembre de 2009

Se armó el belén en SHDC

Antonio Lucas "Lobo" / Cieza.

Llega la Navidad. Al mirar por la ventana observo como la última estela del 2009 se va escapando por el pequeño hueco que hay entre la persiana y la cornisa, no tardará muchos días en desaparecer por completo en el horizonte.

Hoy me ha dado por recordar a los famosos que nos dejaron este año, aquellas personalidades a quien la muerte decidió llevarse sin siquiera preguntarnos si estábamos de acuerdo en ello. Michael Jackson, Mario Benedetti, Antonio Vega... todo ese afán recordatorio con ínfulas de efímero y espurio homenaje lo ha suscitado la fallecida recientemente Brittany Murphy.

He girado la vista y, cargado de una nostalgia absurda y una tristeza errática, he contemplado el belén de la mesita. Entonces he tenido una visión, pero en cinemascope del bueno, con un realismo y una tridimensionalidad sin nada que envidiar a 'Avatar', y he visto a todos esos famosos (solamente los que mi memoria escogió de forma caprichosa) formando parte de esa fábrica de puerilidad entrañable que es el belén que mi madre coloca cariñosamente año tras año.

No se extrañen, me he comido una cantidad ingente de polvorones (la mitad con fecha del año pasado, pues no se empieza con los nuevos hasta que no se acaben los de antes, leyes inmutables de mi señor padre, en mi casa jugamos así...). También he ingerido una notable cantidad de fruta escarchada, catalogada la misma como droga dura por diferentes expertos en la materia, y que junto a ciertas enfermedades mortales, la pobreza infantil y el amigo invisible adquirido del todo a cien ocupa los primeros puestos de la lista universal de cosas que no deberían existir. Luego me he tomado varios chupitos, no sabemos de qué, ni la policía ni yo, simplemente había que terminar con los licores del año anterior, mezclarlos todos era lo más rápido. Así pues, imposible no haber presenciado tal visión, entiéndanme ustedes, hay cosas que el cuerpo no aguanta.

En esos instantes el belén estaba bastante bien, con tales incorporaciones había ganado en carisma, incluso Karl Maden estaba allí, haciéndome un gesto inequívoco de silencio. Sin embargo, yo sentía que faltaba algo, y ese algo llegó, porque no sólo la muerte y las ausencias estimulan este pseudoartículo, un nuevo grupo de personas se unió al inédito plantel. Y claro, esta vez, de verdad, se armó el belén...

Resulta que antes de la comilona indecente, y probablemente ilegal en varios estados, he estado leyendo SHDC, así que todos los colaboradores de este pequeño medio digital han saltado a la palestra belenil a causa de una asociación de ideas y una aguda debilidad mental del que escribe, y ¡ale!, un popurrí digno de mención. ¿Qué quieren? Alguna ilusión tenía que continuar viva tras el sorteo del Gordo.

Ha sido divertido observar ese peculiar belén viviente tan extraordinario, he pasado una gran tarde, no la olvidaré nunca, y no me imagino una mejor manera de despedir el 2009.

Les cuento: abrí bien los ojos y pude ver al reportero-pastor Eduardo Masa entrevistando a Mario Benedetti, quien desde una burra le contaba su táctica y estrategia para que SHDC pueda seguir creciendo. Más allá, cerca del puente por donde avanzaban varios camellos cargados de oro, incienso y mirra, un caganer les explicaba airado a José Hernández y Miguel Á. Gómez que 'La Pasión' le parecía un film demasiado futurista. Cerca de ellos, Patrick Swayze intentaba patear una ramita, pero fallaba una y otra vez, traspasando la madera y cayendo de espaldas ante el regocijo y sorna de las lavanderas.

Paula y José Ramón, los pajes de sus Majestades de Oriente, comentaban con desdén en sus mismísimas barbas postizas la debilidad actual de la monarquía y la actualidad política del belén (a mí no me importó, hace varios meses que Los Reyes Magos ya me dieron mi regalo de este año).

A los pies de las murallas del castillo de Herodes, Antonio Vega y Michael Jackson asombraban a toda la corte con su ritmo y destreza con la pandereta y la zambomba, dirigidos y corregidos si era preciso por Ana Andújar, quien a su vez intentaba zafarse del pesado de David Carradine, que no paraba de hablarle de extrañas y discutibles técnicas sexuales.

Antonio Soriano custodiaba la entrada al Portal, era el portero del lugar, encargado de detener a todo el que no debiera entrar, como por ejemplo, a Corín Tellado y a Eneas, a este último por canalla, y a Corín por pretender convertir la natividad del Niño en una novela rosa. A la cola, un grupo de pastores-periodistas, ilustradores y crítitcos aguardaban su turno, eran Tamara Martínez, Ernesto Gomis, Marta Bescós, Javier Rosell, Alex Boubeta, Celia Gilpérez, Maria José García, Ana M. Gragera, Yolanda Martínez, María José Moreno, Teresa Fernández, JuanJo Ortega y Rafael Bargiela. Todos comentaban lo que iba sucediendo. Estaban rodeados de soldados romanos a los que les faltaba una pierna, un brazo o incluso la cabeza (ya saben, el tiempo no perdona y la vida es muy dura en el fondo del trastero) así que Rosario intentó animarlos ofreciéndoles un folleto detallado de todo lo que podrían encontrar a lo largo y ancho del belén, los espectáculos de ocio y música de los judíos eran los más atractivos.

Cerca del río, Andreu y Héctor Rubio discutían sobre si la formación de la legión romana debía ser un 4-4-2 ó un 4-3-3, mientras alababan eufóricos al Mesías, especialmente Andreu. Alejandro se remangaba sus pantalones y se quitaba las botas para cruzar el río y evitar el control de Soriano, pillería gaditana, no obstante, no eran necesarias tantas precauciones para no mojarse, el río era de papel Albal (Sí, sí, de papel Albal, papel de aluminio no, de papel Albal...).

A lo lejos, en lo alto de una colina al parecer de plastilina, un Lobo aguardaba algo aullándole a la preciosa e irresistible Luna, que siempre llega tarde pero llega, que es lo importante. Aunque, quién sabe, el Lobo, al fin y al cabo, puede que solo fuera una marca de turrón.

Allá, en el horizonte, junto a la Virgen y al Niño, reconocí a San José, era nada más y nada menos que Fernando Fernán Gómez con una tremenda barba blanca (Sí, ya sé que él no murió en 2009, pero es mi fantasía, mi desbarre mental... así pues, yo lo escribo, yo me lo invento). De repente, Fernán Gómez comenzó a andar y ante la sorpresa general se marchó de su lugar natural en el belén. Le pregunté que dónde demonios iba, a lo que me contestó: “¡RrNNo lo sé, rrnno lo sé!”. Todavía bajo los efectos de mi empanada mental, me retorcí sobre el sillón de tanto retortijón cerebral.
En ese momento, apareció Raúl Masa flotando en el aire (pero sin ningún cordel grueso de los salchichones que lo sujetara furtivamente, como a la estrella navideña) y proclamando a los cuatro picos de la mesita que él era el ángel maditano anunciador. “¡Feliz Navidad, feliz Navidad!” voceó. Y Fernán Gómez le gritó: “¡A la mierda, a la mierda! ¡No necesito su anunciación! ¡No me hace falta su anunciación, váyase a la mierda! ¡A la mierda!" A lo que Masa contestó soliviantado: “Pisha, ¿qué parte de Fe-liz Na-vi-dad no has entendido?

Más que suficiente, la verdad. Así que ahí fue cuando la infame digestión dio paso al sopor y pude descansar antes de sentarme a escribir toda esta rayada atroz que realmente he vivido.

Despido con cariño, respeto y sinceridad a los que se fueron y antes echaron el ancla en algún que otro corazón para permanecer sujetos a este mundo, saludo contento a los que vendrán, y, especialmente, me alegro por los que están aquí y exprimen cuanto pueden cada segundo, con o sin visiones.

Amigos, compañeros, colaboradores, supuestos lectores de SHDC... les deseo una Feliz e ilusionante Navidad.

21 de diciembre de 2009

Un ERE en el Portal

Texto recomendado por JuanJo Ortega.

Si te gustan las tradiciones navideñas, pero por cuestiones económicas crees que vas a tener que reducir algunas de ellas. Te aconsejamos que recortes en ciertas cosas a la hora de montar el Belén...

Pastores. Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por supuesto me veo obligado a deshacerme de todos, menos uno. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, y una vez instalado, se plantea la posibilidad de sustituir, en breve, al pastor por un perro con experiencia.

Personajes gremiales. Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha cogido baja paternal), el tendero,... y sin embargo es, también, sorprendente ver los pocos clientes que hay. La decisión que hemos tomado es despedir a todos los artesanos; es duro, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un chino, que en un pequeño comercio fabricará y venderá todos los objetos que vendían los artesanos. (Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo es un tema en el que no nos debemos meter).

Posadero. El chino se hará cargo también de la posada. Además , últimamente habían llegado quejas de atención al cliente por parte de José y María. La posada podría funcionar con el sistema de cama caliente.

Lavanderas. Qué manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

Ángel anunciador. Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde además podremos anunciar las ofertas del chino.

Castillo de Herodes. A Herodes lo mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos. Soldados, me quedo con dos por razones de seguridad (que bastante calentita está la zona) pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.

Paseantes varios. Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

Paseantes con obsequios . He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un hatillo... ¿qué llevará el misterioso personaje en el hatillo?...

Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de ETT, y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

Reyes Magos. Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas, además es posible que quiera trabajar sin que le demos de alta. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra compañía, ya que debemos de reducir al máximo la inversión en regalos de empresa.
Mula y Buey. La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos combustible. Realizaremos un proceso de selección con los dos animales, y el que lo supere trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

San José y la Virgen María. Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José (con lo que había tragado el hombre en esta empresa).

El niño Jesús. A pesar de su juventud tiene mucha potencia, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con un sueldo de mierda, hasta que demuestre su valía.

El Belén queda pues de la siguiente forma: Un pastor con ovejas en un cercado, un chino con un comercio/posada de 24 horas, Herodes y dos guardas subcontratados, un paseante contratado por ETT con la mula (o el buey) haciendo repartos, el rey negro (ilegal), la virgen y el niño.

Será más soso que otros años, pero te ahorrarás una pasta.