Antonio Lucas "Lobo".
Tal vez lo que más miedo dé en este mundo sea la imbecilidad. Así pues, el menda, cuando descubre por casualidad a uno de esos con carnet de la Federación Española de Imbéciles y Asociados se lo hace encima, qué quieren. El caso es que haces unas semanas, en una de esas tardes violentas de aburrimiento que suele deslizar el invierno, recurrí a la lectura, busqué entre las revistas amontonadas de una silla y escogí una al azar. Comencé a pasar hojas intentando dejarme caer sobre la más cómoda. El texto que me tocó en suerte hablaba de un tal Joan Herrera, un político que tuvo una desafortunada intervención en el parlamento. Lo curioso es que no recuerdo que su metedura de pata tuviera revuelo mediático alguno, y cuando digo revuelo mediático me refiero estrictamente a la mofa y befa que, según yo entiendo, debería haber obtenido por su torpeza, qué menos. (Con mis amistades cualquier metedura de este estilo te estigmatiza de por vida, socarronería propia mediante).
El tipo es diputado de Iniciativa por Cataluña Verde, o algo así, y su hazaña fue la siguiente: En pleno parlamento, inquirió, muy serio, si bajo los supuestos de la ley de Memoria Histórica de 2007, que impone la retirada de objetos, monumentos o menciones conmemorativas que exalten la sublevación militar de 1936, el Gobierno tenía previsto cambiar el nombre de la Base Alfonso XIII de Melilla, que a su juicio, y de acuerdo con la citada ley, “supone una exaltación franquista”. Respondió el Gobierno que, aunque se han tomado muchas medidas acordes con lo establecido en esa ley, la figura de Alfonso XIII no está incluida en ella, puesto que el abuelo del actual monarca dejó de reinar en España con la proclamación de la II República, que fue anterior a la Guerra Civil y a la dictadura del general Franco.
No sé si les parecerá que no es para tanto, que fue sólo un pequeño gazapo o que incluso le puede pasar a cualquiera, en ese caso les adjunto mi más total desacuerdo al respecto. A mí me parece una señora cagada, y por supuesto que no le puede pasar a cualquiera, sólo a cualquier imbécil. Porque el error no sólo destila una rancia incultura sobre el país que el tal señor Herrera se supone que representa en ese parlamento, sino una estupidez mayúscula y una pereza cerril a la hora de tratar de hacer las cosas bien (qué mínimo que eso, que tratar de hacer las cosas bien…). Me pregunto indignado cómo es que no se documentó antes de realizar su gloriosa intervención, clama al cielo que alguien que no tiene cultura suficiente pasee además su ignorancia con tranquilidad pasmosa por el parlamento. España debe ser el único país de Europa donde para sentarse en las Cortes no haga falta tener ni el bachillerato.
En mi opinión, este “lapsus”, que dirían algunos pusilánimes, del señor Herrera significa una clara exposición del nivel actual del país. Los españoles deberían saber que hubo vida antes de Franco, que no todos los males de la nación tienen su raíz en 1936 y que España es un lugar complicado con una gran historia que subyace a todo lo que hoy se discute. Me causa asco, cuando no pavor, escuchar términos como fascista o rojo de gente que de la República sólo sabe que la u lleva tilde, o ni eso. Al erudito le faltó preguntar si también quitarán las estatuas del Cid y de Cristóbal Colón, por fachas, hay que joderse. Y es que como dicen por ahí, no cabe un tonto más en este país, viene uno más y nos caemos al agua.
Antes de escribir cualquier artículo, un servidor intenta leer una cantidad mínimamente aceptable al respecto del mismo, con un motivo que sobresale por encima del resto: no pifiarla. Que todo lo malo sea que el artículo esté mal escrito, que no aporte nada nuevo o que sea aburrido, pero meter la gamba nunca. Por ello no entiendo que un político no se guarde las espaldas. Pero no, él prefirió tirarse al ruedo a pecho descubierto, a luchar contra esa España de dictadores y reaccionarios. Alguien debería decirles a este tipo de sujetos que existen infinidad de libros que podrían paliar sus déficits, al igual que Internet ¡Por dios, Google es tan sencillo!
Estos personajes votan leyes y deciden nuestro presente y futuro, seamos conscientes de ello… lo peor es que todos sabemos que Herrera no es un caso aislado, que pudo ser cualquiera de los muchos miembros ilustres de la política nacional el que ajusticiara el recuerdo de Don Pelayo o Isabel la católica en nombre de la democracia, la Memoria histórica y el Sursuncorda. Sinceramente, todo esto me asusta.
Me dirán que no tiene nada que ver y que confundo churros con meninas, pero para mí el ambiente de crispación en el panorama político actual y general va de la mano de esta incultura desvergonzada que presenta actualmente este país. No pocos lo han avisado más de un centenar de veces, el déficit en la educación extiende un manto negro demasiado vasto. Ojo.
Y hasta aquí llegaba mi artículo, pero verán, tras terminar lo anteriormente escrito, se me ocurrió leer un poquito más, sólo un poquito más, sobre el caso Herrera, y descubrí, idiota yo, por no utilizar mejor el Google que tanto alabo unas pocas líneas más arriba y descubrirlo antes, que existía una explicación respecto a lo ocurrido en el parlamento. En palabras del propio Herrera: “Hace algunos meses registramos una batería de preguntas sobre diferentes símbolos franquistas en sedes militares, ministeriales, administraciones e instituciones diversas. Denunciamos más de 100 emplazamientos con simbología franquista. Una de esas preguntas denunciaba un mueble vitrina de madera con escudo preconstitucional en su parte superior en el Grupo de Regulares 52 de la Base Alfonso XIII de Melilla. Debido a un error de transcripción comprensible, fruto del volumen de trabajo por las más de 100 preguntas registradas, se realizó el fallo en una de las preguntas al no concretar el emplazamiento de la simbología franquista y referirnos únicamente a la Base Alfonso XIII”.
Quizás esta explicación anule prácticamente todo lo que he dicho más arriba. Quizás no.
Una cosa sí es verdad: no cabe un tonto más. Lo que me provoca angustia existencial de la barata es si ese seré yo.

