31 de octubre de 2010

La comunión entre vivos y muertos

Yolanda Martínez.

La memoria del ser humano es frágil y selectiva. También es cierto que no podríamos vivir con todos nuestros recuerdos, buenos y malos, amasados en la cabeza y atados a nuestra espalda. Nos sería imposible avanzar. Por eso, recurrimos a los ‘días de’ para, una vez al año, traer a nuestro recuerdo aquello que ha quedado anidado en nuestro corazón o que tiene algún significado en nuestra trayectoria vital y que en las prisas de nuestro día a día queda relegado a un segundo plano.

Así, hay días para todo. Algunos rememoran el espíritu de lucha como el 'Día internacional para el recuerdo del comercio de esclavos y su abolición', el del 'Pueblo Gitano' y otros reivindican la necesidad de lucha, como el 'Día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas', 'Día mundial del Alzheimer', etcétera. Hay jornadas para todos los gustos y colores en las que cualquier persona puede sentir reflejados sus intereses y objetivos vitales, pero lo importante de estos días es que sirvan para algo, aunque sólo sea para desordenar conciencias por el ruido que hacen.

Un día especial dentro del calendario de otoño es la festividad de 'Todos los Santos'. Desde luego, es una oportunidad única para que los negocios que giran en torno a los servicios funerarios, como floristería, marmolistería y accesos mortuorios hagan su agosto, tres meses después de que éste nos haya dicho adiós. Pero también es verdad que los panteones y nichos lucen sus mejores galas y en el aire de cualquier cementerio se puede respirar paz. Es el momento en que vivos y muertos entran en comunión, intermediarios aparte, y rozan su espiritualidad en un mar de cercanía, cariño y respeto. Es el día de mirarnos en el espejo de aquellas personas que ya no están y que un día fueron alguien en nuestras vidas para desmenuzar y desechar aquellos aspectos negativos del ausente y de nosotros mismos en base a nuestras relaciones que nos hagan seguir adelante.

Sería una hipocresía utilizar superlativos de bondad para referirnos a personas que nunca utilizaron su condición humana. Pero es una valentía y de gente grande perdonar y mirar hacia atrás sin rencores. Se trata de un trabajo complicado, pero de frutos sinceros e importantes que a quien más beneficia es al que hace el esfuerzo. Y siempre nos quedará recordar a quienes sí fueron de frente y nos dieron parte de lo que hoy somos. Son veinticuatro horas al precio de doce meses para reconciliarnos con nosotros mismos, con la esencia de nuestra historia. Una oportunidad para acercarnos a lo que seremos y recordar lo que fuimos gracias a ellos.

El 'Día de Todos los Santos' es una fiesta religiosa en la que se celebra la tradición de honrar y traer a la memoria a nuestros difuntos. El 1 de noviembre se rinde culto a los muertos y la jornada siguiente, el día de 'Todos los Fieles Difuntos', se vincula con la vuelta de las almas que perdieron su presencia física en la tierra.

En otros tiempos, con una sociedad al servicio de las tradiciones y arraigada a creencias religiosas y espirituales, estos dos días servían para dar la bienvenida a la nueva época de penuria que se avecinaba con el incipiente invierno. Unos días que animaban al acopio de reservas nutritivas, conservas, mermeladas, pescados… y a las reservas del alma con el recogimiento.

4 Response to "La comunión entre vivos y muertos"

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T.Martínez Says....

Lo que a mi me parece una hipocresía es que la gente vaya los dias de antes a "preparar" todo, limpiar, pintar, repasar los cristales, ver si el "vecino de al lado" se ha quedado más curioso y el dia para el recuerdo; dia que, por otra parte, no creo que nos acordemos más de los que ya no están,ir bien arregladit@, con el ramo de flores más hermoso y con las ganas de "cotillear" en modo superlativo, para así limpar bien las conciencias por no ir a visitar a los que no están hasta el año siguiente.

No digo que haya que ir todos los santos dias, valga la redundancia, y que yo no soy debota de los cementerios, pero que sólo nos acordemos ese dia de ir...no, no me parece correcto.Si se vive lejos, si no se puede ir cuando se quiera lo acepto, pero que viviendo a dos pasos del campo santo sólo se vaya ese dia porque toca, eso es hipocresia.

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Eneas Says....

Hoy es un día precisamente para hacer lo que se dice en el texto: recordar. Si vas hoy al cementerio seguramente recuerdes mañana a todos los que te entraron ganas de dar de hostias por la hipocresía de la que habla Tamara

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Anónimo Says....

El ser humano es de naturaleza hipócrita, no íbamos a hacer una excepción para con los muertos.

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Rosario Says....

Pues sí, será una tradición hipócrita, pero también es triste cuando ni siquiera en días así la gente no se acuerda de sus fallecidos... Y me ha gustado Yolanda! :)

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