19 de julio de 2010

Igualdad, ¿hasta dónde?

Raúl Masa /Madrid.

El verano, una noche de viernes tragada por el hastío y mis incansables ganas de discutir me llevaron el pasado viernes a tener una conversación derivada en discusión, bastante interesante.

El tema, qué no recuerdo cómo surgió, se centraba en los procesos públicos de oposición, concretamente los de este bello país, y para concretar más, sobre los procesos en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y bombero.

Por si alguien resulta muy ajeno a estas dos maravillosas profesiones, resumiré brevemente cómo y de qué manera se puede acceder a dichos puestos de trabajo. En ambos hay dos partes muy diferenciadas, una parte teórica que deben pasar todas las personas que se presentan a dicha oposición y luego otra parte física a la cual también deben presentarse todos, pero aquí es donde surge la discrepancia y mi creencia de que se debe modificar este tipo de procesos.

La parte teórica es exactamente igual para hombre y mujeres, pero las pruebas físicas de admisión, no. ¿Por qué?, aquí está la clave de toda la polémica.

Para las futuras bomberas, las pruebas son iguales que para los futuros bomberos, únicamente se les reduce un tanto por cierto el baremo. Por el contrario, el caso de las pruebas físicas para la Policía Nacional es más sangrante, puesto que no solo deben hacer menos marca en las pruebas comunes, sino que dos pruebas de suma importancia como las de fuerza y resistencia son diferentes y radicalmente más fáciles de pasar.

Llegados a este punto el debate se bifurca en dos direcciones.

La primera tiene que ver con el propio proceso opositor y la injusta diferencia de baremo para hombre y mujeres, y la segunda es con el propio cumplimiento de la labor profesional que deja una situación de desigualdad a la hora de realizar las funciones.

La repuesta a ambas cuestiones desemboca en el mismo lugar: la igualdad para acceder a un puesto. Pero claro, para generar una igualdad final lo que el Estado ha hecho ha sido desarrollar una desigualdad inicial, y problema resuelto.

Comprendo, entiendo y asimilo que las mujeres deben tener opciones y posibilidades reales de acceder a los cuerpos de policía y bombero, y que si los baremos fueran iguales, apenas habría mujeres en la policía, y prácticamente sería nula la presencia de bomberas. Pero, ¿por qué el precio a pagar en esa igualdad paritaria a la hora de acceder a un puesto de trabajo tiene que ser tan discriminatoria con los hombres?, ¿no se podrían buscar fórmulas alternativas?

Después de mi exposición, y como crítica fácil, me tacharon de machista, pero yo sostengo que no es legal que se apliquen criterios diferentes en un proceso de oposición público por cuestión de género.

5 Response to "Igualdad, ¿hasta dónde?"

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Rosario Says....

Yo estoy de acuerdo contigo Raúl, y no creo que pensar así sea cuestión de machismo... Si para desarrollar esas funciones, ya sea como bombero o como policía, debes reunir unas condiciones físicas X, a esa X deben llegar tanto hombres como mujeres... Es cierto que las mujeres, por naturaleza, tenemos una "condición física" más débil que la del hombre, pero si hay que tener un mínimo para cumplir unas funciones debe ser iguales para todos...Habrá mujeres más preparadas y hombres más "endebles", así que, que se presente quien pueda independientemente de su sexo... ¿O acaso se hacen diferencias entre géneros para un juez, un registrador o cualquier otro funcionario?

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J. Ramón Martínez Says....

Pues hombre yo opino que el debate no está en si la mujer tiene que tener más o menos beneficios, sino que está en cual es la mejor forma de apagar un incendio o de ir detrás de un atracador. Porque yo creo que ni el fuego ni el ladrón van a preguntar si es una mujer quien ha ido a socorrerles

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Raúl M. Says....

Muy bien JR, y después de no decir nada, ¿vas a aportar algo al debate?...

El problema surge en esa selección. La cuestión planteada es si se trata de un proceso correcto o no...

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ilustrisimo shak Says....

yo plantearia otra injusticia.. y es que dentro de las plazas ofertadas hay un numero de plazas que son a ocupar por mujeres expecificamente.. y eso me parece mal.. para mi tendrian que ser mismas pruebas ( o ajustados los baremos ) y entre las plazas ofertadas si un año entran 60 de 100 mujeres y al siguiente solo 20 de 100 son cosas de los examenes no que haya esa desigualdad de un minimo de mujeres.. o todos moros o todos cristianos

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Raúl M. Says....

Shak, se llama ley de paridad en los organismos públicos...

Pasa en el propio Gobierno.

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