21 de octubre de 2009

Mis 10 goles (I)

Antonio Lucas "Lobo" / Cieza.

Hola, fútbol-adictos. Mi intención en este espacio es indicar los diez goles más importantes que he podido presenciar a lo largo de mi vida, del décimo al primero (dividido en dos partes). Aquellos goles que resultaron clave por una u otra razón, que marcaron un momento, que pararon un país, o medio, o quizá sólo a algunos pobres locos (no creo). No es un reto, ni una apuesta o nada parecido, es un gusto. Un acto de absurda generosidad e incontinencia expresiva quizá.

En dicha lista intentaré incluir los goles más significativos y fundamentales de un reciente tramo del fútbol español, que comprenderá desde la temporada 1991-92 hasta hoy día, ya que hasta esa fecha nonagésimera mis tiernos ojitos no consiguieron decodificar aceptablemente este nuestro deporte rey.

1992... qué lejos queda ¿verdad? Fue el año de la Expo, de las Olimpiadas, de mis mejores cómics, 4º de E.G.B... Los años han pasado, y otras cosas también. Pero amanece cada día y el fútbol continúa, que no es poco.

Desde Butragueño a Raúl, desde Guardiola a Xavi, desde Zubizarreta a Casillas (pasando por Don José, La Solita, El Cafetín y el croquerismo -permítome el guiño a mi hermano, a los amigos, a los de siempre...)

Soy consciente de que son muchos goles y de que, indefectiblemente, me dejaré alguno en el tintero, probablemente justo aquel gol que Fulanito de tal no me perdonará jamás haber excluido. El riesgo está aceptado. De antemano me disculpo, alegando, en mi innecesaria defensa, que aunque es una lista general y con tintes e intenciones objetivas no deja de ser personal, propia, hogareña, aferrada en su raíz a una subjetividad incontrolable y necesaria.

Aquí va mi ínfima aportación (y sincera confesión), estos son mis goles, mi top 10, los mayores, los fundamentales, los imprescindibles, esos que consiguen unir de forma especial a personas desconocidas durante los pocos instantes que hablan sobre los mísmos. Son los más importantes. Son... esos goles.

Del 10 al 6:

10. Delfi Geli. (Autogol). Final de la Copa de la UEFA, 2001.

Llegué a mi casa jadeando, respiré tranquilo frente al televisor, el partido todavía no había comenzado. Mereció la pena correr para no perderme ni un minuto.

Sé que en estas listas uno no espera encontrar goles de este tipo. Prevé goles antológicos, bellos, inauditos... ¿autogoles? no. Pero, sinceramente, opino que este desgraciado gol no podía dejar de estar en esta lista. Este fatídico gol en propia meta entristeció a toda la España futbolística, y parte de la otra (lo digo por aquello de “¿quiénes son los españoles, los de azul? A ver si ganan, ¿cuánto dura esto?” que suelen escupir abuelas, madres e incluso compañeras puntuales). El colectivo futbolero se rindió ante aquella gesta de coraje y buen balompié que el Alavés ofreció en aquella copa de la UEFA. Un equipo que sólo llevaba tres temporadas en primera división y que, en teoría, mantenía su condición de equipo ascendido, logró maravillar a la parroquia futbolera. Era el equipo de todos, el simpático, el meritorio. Un equipo de “pueblo”, humilde, pobre, sin nombres, alegre, matagigantes y con la suficiente dosis de fútbol preciosista. El coctel perfecto que siempre gusta en fútbol.

La gran final estaba servida: Liverpool-Alavés. Una leyenda en frente, un país entero a su lado. Impensables como el mismísimo Inter de Milán había sucumbido en el arduo camino a la cima ante el arrebato vitoriano, así pues, todo cabía ocurrir en esos 90 minutos que finalmente fueron más. El Deportivo Alavés consiguió remontar dos veces un marcador adverso a lo largo del encuentro. Levantó la cabeza cuando todos lo daban por muerto. Primero, tras un golpe casi mortal de 2-0 en el luminoso, alcanzó a empatar un 3-1 adverso, y más tarde logró empatar cuando el 4-3 parecía definitivo. 4-4, el Liverpool se frotaba los ojos. España saltaba enardecida.

Momento fatídico: Prórroga. Mc Allister, crack escocés de los de Anfield, saca una falta muy cerca del área defendida por el Alavés, lado derecho de la portería vitoriana. La tragedia se ceba con Geli, quien peina ligeramente el balón envenenado introduciéndolo sin remisión en la portería española. Gol de oro, uno de los inventos más erróneos y crueles que el fútbol ha dado, afortunadamente ya extinguido. Una vez más, final triste. Lágrimas y desconsuelo. Muerte y gloria. Un equipo catapultado a la historia, y un momento clavado en lo más hondo, donde se quiebra la esperanza.



9. Kiko. Final de los J.J.O.O de Barcelona, 1992.

España volvía a hacer algo grande en fútbol a nivel de selección. Sí, ya sé, unos juegos olímpicos no son una competición puntera en fútbol, pero un primer puesto es un primer puesto. Significó el comienzo de algo, una nueva gran hornada de futbolistas buenos, muy buenos… una maravillosa punta de iceberg. Fue la única gesta que el país saboreaba desde la lejanísima y difusa victoria de la Eurocopa de 1964. Tras muchos sin sabores y 10 años después de nuestro mundial, los españolitos (todavía con el tufo a doloroso fracaso de España’82 impregnado en la camiseta) vimos a la fantástica generación del Cobi llegar a lo más alto en las olimpiadas.

Sólo recuerdo el calor, el entusiasmo de la niñez, y a Kiko, el gran Kiko, el arquero gaditano, marcando el gol del triunfo. En ese momento experimenté por primera vez la explosión auténtica del gol, de ese que se vive, que se lleva dentro, que levanta de la silla de forma inapelable, mi primer gol con sabor patrio. Exquisito. El oro era nuestro. Tras remontar un 1-0 y con el empate a dos en el marcador, Kiko, que había entrado en el minuto 65, consiguió, tras un rechace, batir la portería polaca. Un estruendo unánime en forma de griterío eufórico se dejó oír en toda la calle. España acababa de crecer un poquito más. El oro sienta tan bien…



8. Fernando Hierro. Último partido de clasificación para el mundial de USA’94, noviembre de 1993.

“América es la tierra de las oportunidades”. “En América todo es posible”... entonces, ¿cómo no ir? Si España no hubiera estado entre las 24 selecciones que asistieron a USA’94 yo no sería el mismo. (Y lo más importante, probablemente todo el panorama futbolístico de nuestro país tampoco lo sería)Seguro. Es una afirmación excesiva, pero es la verdad.

Yo era un crío, por aquel entonces más que nunca… y el Mundial de Futbol era la guinda perfecta a una espiral efervescente y pasional en la que yo me había convertido merced al futbol y al maravilloso contexto micropersonal que me tocó vivir. Nunca olvidaré ese gol, ese partido.

Dinamarca como rival, la “dinamita roja”, la actual campeona de Europa, no era un rival ni mucho menos agradable. Esta vez no llegué a tiempo, el partido ya había comenzado, y yo lo sabía. Subí las escaleras de tres en tres. Cuando llegué, el jarro de agua fría... La bofetada emocional me vino sin contemplaciones de mano de mi abuelo: Zubi expulsado, y no era ni el minuto 10 de partido. Tocaba sufrir. Fueron 90 minutos durante los cuales notables cantidades de niñez se me fueron escapando gota a gota. El sufrimiento nacido de la incertidumbre angustiosa siempre fue enemigo de la inocencia infantil, de esa esperanza pueril tan indestructible. Afortunadamente, Fernando Hierro, uno de los mejores jugadores que ha dado nuestro fútbol, me devolvió intacto cada borbotón arrebatado. Minuto 63, un córner botado por Goicoetxea fue cabeceado, con toda la furia roja posible y con la historia de espectadora, al fondo de la portería de P. Schmeichel. GOL. Después, 20 minutos eternos con Cañizares erigido nuevo Cid campeador (Gracias, Cañete). Pitido final, primer gran suspiro de mi existencia, supongo. América nos esperaba. El mundial. ¡Qué más!



7. Djukic. Penalti. Último partido de liga, 1994.

No, no me he equivocado, sé que Djukic no metió ese penalti. Lo sabe toda España, probablemente hasta la madre de Fulanito, aquel que anteriormente ya mencioné. Pero, a pesar de no ser un gol, me permito la licencia de añadir en esta lista el posiblemente no-gol más decisivo de la historia de nuestra liga. Este penalti errado por el central deportivista no podía dejar de aparecer en este espacio. Galicia entera estaría conmigo. Fue uno de los goles más esperados, más ansiados, más festejados, sólo que nunca llegó a ser gol. Fue el broche de oro (oro podrido) a un sueño que tornó en pesadilla hasta que un tal Donato, bendecido del cielo probablemente, anotó, seis años más tarde, el gol que valía el preciado título de liga. Djukic respiró por fin.

1994, última jornada de liga. El Superdepor de Arsenio Iglesias, el zorro de Arteixo, se enfrentaba a la historia. Con un triunfo en casa se proclamaría, tras 24 jornadas manteniendo el liderato, campeón de liga. Los minutos transcurrían y el empate inicial no se movía, consumiendo poco a poco las almas de los deportivistas. El Barcelona hacía sus deberes en el Camp Nou. Empezaba a oler mal en la casa blanquiazul.

Último minuto del partido. Último minuto de la liga. Demasiado poco tiempo para concentrar tantas sensaciones, tantas pasiones y tanto camino recorrido. Final de infarto, de cine, lo típico: no apto para cardiacos. Una liga en juego, el Valencia enfrente, el Barca al acecho, un Barca sublime, si se me permite. No cabía más emoción, sin embargo, cupo: Penalti a favor del Depor, a la vuelta del mismo la gloria, el cielo definitivo. El primer título de liga para un club como el Deportivo de la Coruña. Superdepor desde entonces y para siempre. Bebeto renuncia, no lo ve claro. Mauro Silva no está. Djukic es el elegido, su rostro se contrae ante el punto fatídico (que lo fue más que nunca). González bajo palos, Riazor enmudecido, sumergido en el colmo de la expectación. España absorta en los once metros, el barcelonismo entero en la línea de meta, junto al portero valencianista. El serbio toma aire, y deja escapar un suspiro que aún conservo grabado en mi retina. Fue el suspiro del miedo. Acto seguido, dio unos pasos, aplastado por el peso de la responsabilidad, y lanzó, ejecutó la pena máxima (que adecuada esta definición de penalti para este caso) con los músculos atenazados por la presión, el deseo colgando de su pecho, haciendo contrapeso con la pesada carga que torturaba su espalda. Golpeó el balón con el pánico entrelazado a sus piernas. La historia y el destino se confabularon. González, adivinando la trayectoria, detuvo el lanzamiento a la derecha del marco. Un disparo flojo, accesible para el portero.

A Djukic le faltó al lanzar la fuerza que le sobró a González en su celebración... la liga se fue a 1.200 km de allí, al zurrón del Barca, del fantástico dream team de Cruyff. La posibilidad auténtica, la utopía de romper la hegemonía de Madrid y Barca, de asesinar a los grandes, ricos y poderosos mediante la mano (el pie) de un humilde, se marchó al limbo. Las lágrimas inundaron La Coruña esa noche. Barcelona volvía a festejar un título desde el altar de los fuertes, de los poderosos. La suerte del campeón.



6. Belletti. Final de la Champion`s League, 2006.

Fue en el minuto 80 de partido. El éxtasis en forma de gol para los culés, Belletti lo celebró como el final de una guerra santa. El Barcelona se ceñía la corona europea, por segunda vez. (Adiós definitivo al chiste aquel: el Barca tiene dos copas de Europa: 1992, la primera y la última.) Barcelona tenía un nuevo héroe.

El F.C. Barcelona llegó a la final como favorito, no obstante no encontró el juego que hasta allí le había encaminado. Fue, probablemente, su peor partido en aquella Champions. El Arsenal de T. Henry tuvo el encuentro ganado, pero por una vez (de las menos en fútbol) se hizo justicia. Belleti, velocísimo (la velocidad de la fe) llegó antes que nadie a un balón dejado por Larsson, el sicario nórdico del gol, golpeando, sin apenas ángulo, el ansiado esférico desde el pico del área pequeña del guardameta de lo gunners. Almunia fue fusilado, vejado. El lateral brasileño se lo arrebató todo. Por debajo de sus piernas el guardameta vio pasar el peor momento de su carrera, aquel caño violó sus esperanzas. Los blaugrana ostentaban de nuevo el cetro de Europa. Con todo merecimiento.

Aquel equipo, agraciado con múltiples dones, y comandado por la magia alegre y de salón de El Gaucho, fascinó al viejo continente. Nunca he visto a un equipo merecerse tanto una Copa de Europa, nunca. (Recuerdo: contando desde 1991). Ese año el Barca logró reducir plazas como San Siro y Stanford Bridge, dejando su impronta y plasmando su incontestable superioridad. No por casualidad fue el año del 0-3 en liga en el Bernabéu, donde la hinchada merengue despidió entre aplausos al ídolo, y verdugo, enemigo. Inaudito. Aquel año fue blaugrana.



¿Quién falta? En los próximos días tendremos la solución...

8 Response to "Mis 10 goles (I)"

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Raúl M. Says....

Uff, es difícil quedarse con alguno de estos.

Quizá el de Kiko, porque entra parte de mi memoria borrosa y hace que escampe al lado de la mitología. Recuerdo, muy vagamente, que lo veía con mi abuelo, y éste estaba tranquilo y con la seguridad de que 'el fruto seco' marcaría. Y así fue...

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Rosario Says....

Vaya Lobo, si has escrito para aquí... Reconozco que no lo he leido entero (no he tenido mucho tiempo, luego volveré a ello)pero me ha gustado, mezclando fútbol y literatura, que si no! ;)

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Andreu Says....

Ombreeeeeeeee, xo si es Lobo Carrasco. Raúl es el mejor fichaje que as exo desde q empezo esto.. Tienes q acer como Laporta con Messi: renueva a este hombre asta 2016 y pagale lo q pida!!! Muy grande si Señor, buena literatura y buen gusto balompédico. No comentare sobre lo q le falta asta q no vea la segunda mitad xo vas x x el buen camino. Lo d delfi Geli fue muy grande... yo contaba los segundos q qedaban para q acabara la prorroga. Espero, eso sí, q metas el gran gol del eskimal manchego ante el portero con casco, el d galleti en el galacticidio y los miticos d delticia y kike estebaranz. Q Grandes!

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lobo Says....

Yayo, si consigo q leas algo sobre fútbol(sabiendo lo q t interesa...) me daré por contento.
Andreu, Andreu, Andreu...! tus últimas dos líneas son puro arsénico.
Visca el Rubin Kazan!

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Héctor Rubio Says....

Muy bueno este artículo compañero, a mi modo de ver, algunos de los que faltarían serían:

- Recopa del Zaragoza 1995: Golazo de Nayim

- Final Champions League 2002: Golazo de Zinedine Zidane en Glasgow.

- Último partido fase de grupos de la Eurocopa 2002: Gol de Alfonso Pérez Muñoz para el 4-3 en el último minuto culminando la remontada.

- Final del Mundial 2002: Los dos goles de Ronaldo a Alemania, el renacer de un Dios del fútbol.

- Mundialito o torneo de Francia 1997: "Bomba inteligente" de Roberto Carlos, im-presionante.

- Liga 1997: Gol de Ronaldo "chorreando" a todo el Compostela.

- Final Champions League 1999: Gol en el descuento del gran Teddy Sheringam (ahora jugador de Poker profesional) para empatar y el de Solskjaer para ganar al Bayern.

En fin... podría seguir así toda la noche pero creo que ya son suficientes ideas no? Jajaja!

Saludos!

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lobo Says....

Hector, gracias por tu comentario y por tu buen gusto. Algunos de los q mencionas saldrán en la segunda parte dl artículo, los otros no salen únicamente porque la lista es de 10, sino saldrían. Me fue increiblemente difícil dejar la lista en 10 goles, El de Roberto Baggio a España en USA'94, el de Pantic que daba el doblete al Atlético,el de alfonso q tú mencionas... son tantos.

Aprovecharé para explicar aquí(excusarme más bien)que debían de ser goles importantes para el fútbol español, sólo fútbol nacional, y q algunos goles d los más emotivos para mí y para tantos han quedado fuera por buscar la objetividad. Pero joder! q grande el gol d alfonso!Creo q es de las pocas veces q abracé al mismo tiempo a mi padre y a mi hermano...

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Anónimo Says....

aunque ya se que expones tus rezon
es por e fallo del penalti, no creo que debas incluir un error aunque sea clamoroso, pues para es se puede hacer otra lista diferente

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