3 de agosto de 2009

Tierras sin pan

José Hernández / Murcia

Las Hurdes arden. La comarca cacereña ha visto como su preciada vegetación, tan cara de ver en las regiones más cálidas y secas de España, prendía fuego de forma incontrolada. Las cenizas aún están humeando, pero los ayuntamientos de la zona ya han comenzado a hacer campaña para obtener fondos de recuperación y para que el turismo rural, principal motor económico de la zona, no se resienta demasiado. Su delicada situación actual nos recuerda que, hace casi ochenta años, Luis Buñuel volvió su afilada mirada hacia esta región para rodar un polémico documental titulado 'Las Hurdes. Tierra sin pan'.

Alejándose de su habitual surrealismo, el director aragonés retrató una comarca abandonada, deprimida, sin trabajo, comida o futuro. Un lugar cuyos escasos habitantes, que comenzaban a mostrar signos de defectos genéticos por la consanguinidad de sus padres, estaban en una situación tan precaria que recordaban a esas ahora habituales imágenes de niños africanos asolados por el hambre. Su dureza escandalizó al gobierno de la II República, pero causó tanto revuelo que en los años venideros se hizo un auténtico esfuerzo -sí, incluso por parte de Franco- para dotar a esta zona de, al menos, una calidad de vida similar a la de otros lugares de España.

Está claro que un simple incendio, por grave que sea, no va a devolver a la zona a tan dramática situación. Causará un importante retroceso en lo que han conseguido, pero no llegará a los niveles de los años 30' y por ello podrán recuperarse. Sin embargo, es una llamada de atención. Lo es, por un lado, para recordarnos la fragilidad de los logros que supuestamente el hombre ha conseguido, pero que la naturaleza puede borrar de un plumazo. Que la Tierra es un sistema dinámico, en continuo cambio, y que debemos luchar si queremos que nuestra obra se conserve.

Y por otro lado es un grito, por ahora silencioso, que debería surgir de las gargantas de esas regiones que aún hoy día están en la situación que el cineasta de Calanda plasmó en la gran pantalla. Por todo el territorio nacional hay sitios, localidades, regiones enteras que son abandonadas poco a poco por sus habitantes por el escaso futuro que les espera. Son poblados en regresión, que están pasando a un estado primitivo previo a su vuelta a la tierra de la que nacieron, donde la esperanza hace tiempo que hizo las maletas. Allí no importa la crisis económica, porque ellos están incluso por debajo de su umbral.

Sirva este espacio de tribuna para que cualquiera que conozca uno de estos lugares lo denuncie. Ya conocemos a los políticos, a los medios de comunicación de masas, a todos los que pueden actuar. Si nadie dice nada, nadie hace nada. Por algún sitio habrá que comenzar a tirar del hilo. Y si no, que se lo digan a 'Teruel existe'.

2 Response to "Tierras sin pan"

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Raúl M. Says....

Conozco sobre el terreno aquella zona.

Tuve la suerte de pasar dos buenas temporadas en PINOFRANQUEADO, y la verdad que es un gusto para los sentidos toda la comarca.

Si desde aquí se oye este mensaje. Sirva para dar nuestro apoyo a Las Hurdes.

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Héctor Rubio Says....

¿Y fuiste a comer al restaurante que está al lado del río? ¿Al ladito del puente? Tanto Pinofranqueado como toda la zona (Avellanar, Nuñomoral, etc) es preciosa.

Yo la he visitado porque tengo la suerte de que mi Padre nació en tierras extremeñas y esos pueblos llenos de magia son una visita obligada.

PD: El libro "El Paraíso Maldito" de Iker Jiménez muestra la cara más oculta y misteriosa de esta genial tierra. Recomendable tanto para lo que les gusten estos temas como para los amantes de la historia.

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