5 de agosto de 2009

Dios, la homosexualidad y Phelps

Antonio Andreu / Murcia.

Si Señor, lo reconozco: soy homosexual. Un homosexual esporádico y selectivo, eso sí, de esos que duermen con corbata. Mi homosexualidad es inusual, anormal, viene de pronto y se va al rato. Cada cierto tiempo me ocurre. Como si mi acera se volviera muy, muy pequeña, y por ella anduvieran de frente Eduardo Manostijeras y su hermano gemelo bailando el Aserejé después de haberse tomado cuatro cajas de Estrella Levante de litro. Siento el deseo irrefrenable de cambiarme de acera. No lo puedo controlar.

El pasado sábado me volvió a ocurrir. Llevaba tiempo sin pasarme, concretamente desde que aquel esquimal de La Mancha clavara el balón con la ‘trivela’ a un portero checo con casco. Sí, me enamoré de ese hombre durante dos minutos. Y antes lo había hecho del negro Bolt, cuando éste corrió los cien metros en 9,69 con las zapatillas desatadas y dejándose ir en la parte final. Sentí amor por Lance Armstrong viéndolo subir Luz Ardiden después de caerse enganchado con la bolsa de un niño. Me enamoré de Belleti arrodillado en el césped de París bajo la lluvia, de Messi solteando rivales getafenses, de Eto’o desenfrenado escupiendo en el plato que le dio de comer, de Acciari cabeceando el balón que devolvía al Murcia a Primera tres décadas después y de Andrés Calamaro cantando ‘Media Verónica’ en la plaza de toros La Condomina. El sábado Cúpido me volvió a disparar, y lo hizo por enésima vez con este hombre. Definitivamente, él es especial. Estoy a punto de tatuarme su nombre en el pecho con fosforito exponiendo ‘Te i love más que la leche’.

Michael Fred Phelps (Baltimore, 30 de junio de 1985) entró en la piscina del Foro Itálico de Roma enfundado en el chándal de USA. Iba a disputar la final de 100 metros mariposa del Mundial. Escuchando música con sus grandes cascos, ‘Fish’ quería aislarse del sonido mundano. Y es que él no es de este mundo. Michael es Jesucristo afeitado y con un bañador Speedo. Phelps juega otra liga, no compite contra nadadores. El americano lucha contra una línea roja imaginaria que sólo vemos los televidentes. Un fantasma que representa el mayor logro que la humanidad ha conseguido en la prueba en toda la historia. Phelps pelea contra récords, y lo hace sin bañadores mágicos, como reivindicó al final de la prueba en Roma. Estoy seguro que el de Baltimore ganaría también si nadara con manguitos y Falete colgado de su chepa.

Con un metro y 93 centímetros, y el torso de un tamaño equivalente a dos armarios roperos, Phelps es un fuera de serie, un ser que, seguramente, ya hacía largos en la placenta de su madre. Lo suyo no está al alcance de nadie, por mucho que se empeñe un tal Mirolad Cavic. En Pekín el serbio vio ‘la mano de Dios’ de cerca, la misma que años atrás apareció en un barrilete argentino. “Me enseñaron que quien toca antes la pared es el que gana y yo toqué antes en Pekín”, reclamaba Cavic deprimido. Lo siento Mirolad por no haber nacido veinte años antes o veinte años después. Te tocó convivir con el tipo de las orejas de soplillo, ver de cerca como escupe agua enrabietado tras arrebatarte el oro del por dos centésimas. Te aconsejo, serbio que de resignes. Que un día salgas de la piscina en mitad de la prueba, te sientes en el bordillo y disfrutes de las brazadas del de Baltimore.

Perdónale y haz como yo: vuélvete homosexual y enamórate de él. A mí el sábado me volvió a ocurrir.

6 Response to "Dios, la homosexualidad y Phelps"

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Raúl M. Says....

Aquí hemos escrito más de una docena de personas, pero éste es el mejor artículo que he leído aquí, al menos de momento.

Muy acertado y treméndamente literario, pero a la vez, perféctamente documentado.

Un placer leerle por aquí señor Andreu, y una suerte haber compartido ducha y mesa con usted en la Faculta, aunque ahora me entere de esto, jejejeje.

Muy bueno, sí señor.

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Anónimo Says....

No me sorprendo, como siempre en su línea, cada día se supera más.

Andreu, te casas demasiado con la gente, al igual que Raul, os enamorais muy pronto.

No existe nadie perfecto

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Raúl M. Says....

"...viene de pronto y se va al rato..."

Nadie habla de eternidad, eso se lo dejamos a GLADIATOR.

Pero la vida es muy efímera, por lo que hay que fascinarse cada día.

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Rosario Says....

jajaja! GENIAL Andreu, como siempre! El día que no hagas un artículo de esta calidad (lo cual no sé si puede pasar) será para nosotros como el fin del mundo, no puedes tenernos tan mal acostumbrados!jejeje.

EN serio, muy bueno. No hay nada mejor que leer un buen artículo en el que te enteres de la noticia, se te analiza y se compare con otros, y además sea capaz de sacarte una sonrisa. Lo deboras desde la primera hasta la última palabra :)

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Andreu Says....

Q disparrate!! Vuestros comentarios me llenan, como al campechano, de orgullo y satisfaccion.

Q vengan de Raúl...del que yo he sido discípulo (la de horas que me he pasado callado escuchando sus discursos). No vi en mis cuatro años d carrera un tío con mayor juicio crítico, nivel d improvisación y cultura general q el señor Masa. Raúl, el hombre q lo mismo t plancha un huevo q t frie una corbata... lo mismo t habla dl presidente d ecuador q t dice la alineación d brasil en la final dl mundial 94. Un genio q si no esta trabajando ya en un medio importante es porque, como decia Di Estéfano ("en mi barrio habían cien mejores pibes que yo"), no siempre llegan los mejores.

-De Alejandro 'Mágico' sólo concluiría como Schuster con el árbitro: "¿De dónde es? Sí, ¿que de donde és? De Cadiz. No tengo que dice nada más".

-Sobre Rosario, Rosarito para el actual presentador de 'Los últimos 20 metros' y portero del Manchester, comentarle que siempre agradezco sus elogios, pero que, como dice Guardiola: "Hay que ser humilde y seguir trabajando, aún no hemos ganado nada".

Saludos cordiales

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